‘Inundan’ San Pablo de circo, maroma y música

Rocío Flores

Oaxaca, Oax., 22 de septiembre del 2014.- Acordes  de la música mixteca contemporánea, maroma, circo, comedia y sátira, llenaron un espacio del exconvento de San Pablo este fin de semana para traer a la ciudad parte de la cultura de los pueblos en el espectáculo Maroma Intercultural.

Ante la impaciencia de un público diverso entre personas adultas mayores, jóvenes, e infantes  a la espera de conocer, rememorar o reconocer el lenguaje circense de la cultura en Oaxaca, apareció El Maromero.

En un espacio inusual pero igual de cautivador para El maromero, entró triunfante, con su traje rojo con puntos blancos, cuello ancho, cual payaso de circo, entre aplausos y comenzó el show. Trajo al público en un “lenguaje del pueblo” una pequeña sátira sobre lo religioso, una amable crítica sobre las costumbres, chistes blancos y muchas sonrisas que entre acordes del violín o el bajoquinto de Pasatono Orquesta  inundaron de ritmo la presentación de la Maroma de Amatitlán y la presencia de la artista de Transatlancirque de Francia, Charlotte, en la cuerda, donde a paso firme recorrió con estupendo equilibrio la delgada línea de cobre montada en el escenario que dio cuenta de la multiculturalidad del show.

Con 56 años de edad, don Alfonso Jiménez Fernández, El Maromero no se intimidó, subió al trapeció y se balanceó ante  el asombro del público, demostró las habilidades que a lo largo de  35 años  ha llevado a otros pueblos y que por primera vez trajo a la ciudad de Oaxaca.

unnamed-1038

Pasatono Orquesta trajo “El Sazón” de alegría,  la Obertura Maromera, así como La Bandolera, piezas de su nueva producción y tendió al público un ambiente festivo, como de un pueblo, por momentos mezclados con nostalgia y melancolía, por aquello que la modernidad ha dejado un poco en el olvido.

El Maromero y La Maroma

De 56 años de edad, Alfonso Jiménez Fernández habló con nostalgia de cómo su trabajo está desapareciendo.

“Nosotros, La Maroma de Amatitlán que somos mis muchachos, mi esposa y yo, seguimos trabajando en esto de la maroma porque no queremos que se acabe todavía”.

La maroma es una tradición que ha pasado por generaciones en la familia de Alfonso Jiménez, desde su abuelo, donde aprendió las cantadas y luego él aprendió a trabajar en el trapecio.

Sobre el inusual espacio, el maromero dijo que no está acostumbrado a los micrófonos, “pero está bien, lo que importa es el público, entre más público es mejor”, apuntó. Él es campesino en la mayor parte del tiempo y por las noches a la maroma, con la que ha recorrido varias regiones del Estado.

La Maroma de Amatitlán está integrada también por sus cinco hijos que ante la falta de oportunidades laborales, han tenido que emigrar en dos ocasiones a Estados Unidos, sin embargo han vuelto a México para continuar con esta tradición.

Pasatono y las maromas

Rubén Luengas, integrante de Pasatono Orquesta, en entrevista comentó cómo surgió esta  propuesta intercultural.

“Recordando a esas pequeñas compañías de teatro compuesta por familias que tienen una serie de artes circenses, habilidades en el canto y la pantomima, Pasatono orquestó este espectáculo como un homenaje a esos eventos que ocurrían y ocurren en la actualidad, pero con menor presencia, en los pueblos en los que los mayordomos contratan las maromas y en la víspera se presenta acompañadas de una banda del pueblo y hacen esta especie de circo en la noche, paran un trapecio en un descampado y comienza la magia de las fiestas del pueblo. Comienza la banda a tocar, se suben al trapecio, empiezan las sátiras, las critícas a la Iglesia, recuerdan a la muerte, etcétera, cuentan que las maromas duraban cuatro o seis horas”.

Sobre las críticas a la Iglesia añade, “las iglesias prohibían los bailes por ser deshonestos y eso está apuntado en los archivos  de la inquisición del siglo XVII, prohibieron el chuchumbé, la guanábana y otras músicas  que pese a esto, sobreviven en la actualidad.

Las maromas no eran ni son exclusivas de la Mixteca, también se han desarrollado en la zona Zapoteca y presentado en otras regiones, como en la zona Mixe y son estas las que han recorrido el estado de Oaxaca a través de las épocas.

Como niñas y niños, recuerda que después de ver  a los maromeros, corríamos a casa y los días posteriores practicábamos en casa o simulábamos una maroma.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.