México, rezagado en conservación de recursos hídricos: UNAM

MVS

México, 22 de marzo de 2016.- México tiene un rezago de 50 años sobre el dominio sus recursos naturales y el manejo para conservar o modificar las capacidades existentes, señaló Javier Carmona, investigador de la Facultad de Ciencias (FC) de la UNAM.

En este 22 de marzo, Día Mundial del Agua, el experto urgió a la profundización del conocimiento de los recursos naturales hídricos y la relación que guardan con la calidad ambiental, para formular una propuesta integral de manejo y conservación del agua en ríos, lagos y aquellos ambientes que requieren de tiempo para modelarse.

No basta calcular cuánto líquido escurre superficialmente, sino además qué cantidad se filtra, cuánta se evapora, cuánta existe en forma de nubosidad y cuánta está condensada en glaciales, «de tal manera que es difícil precisar los números reales», reconoció.

«Nosotros apenas vamos con la generación del conocimiento y tenemos que ir a marchas forzadas porque las intervenciones humanas provocan contaminación, destrucción y desaparición, por lo que las nuevas propuestas de manejo requieren de información actualizada», consideró.

La UNAM ha elaborado suficientes argumentos científicos y probados en torno a los recursos hídricos; en licenciatura y posgrado existen cuatro mil 112 trabajos (hasta el 1 de marzo) sobre el tema; sin embargo, «no hay capacidad, incluso en las autoridades del ramo, para conocer la cantidad del agua existente en nuestro territorio, lo que permitiría definir cuánta se necesitaría para sustentar el consumo humano y mantener en equilibrio el ecosistema».

El investigador de la UNAM advirtió que «las cifras oficiales son relativas y es difícil precisarlas porque, además, la República Mexicana es muy heterogénea; la distribución de agua en el norte generalmente es mucho más precaria que en el centro o sureste» por lo que las cifras carecen de un manejo «más racional», subrayó.

«Parece que existe una desconexión entre instituciones de distinto nivel, peor aún, con la misma sociedad, que sin duda puede y debe convertirse en actor clave para evaluar o regular parte del manejo del recurso», apuntó.

En el caso de la cuenca de México tiene una paradoja en términos de manejo de agua, pues su vocación es de almacenamiento debido a su fisiografía, que permite que escurra para que las cordilleras asociadas drenen el recurso y se acumule de manera natural, anotó el universitario.

No obstante, del líquido que eventualmente se almacena, muy poco recarga al manto acuífero, pues la superficie está cubierta de asfalto, por lo que la posibilidad de la filtración natural es mínima o nula.

Es tal la cantidad que se evita filtrar, que cuando necesitamos agua no hay, porque los mantos no se reabastecieron. “Por eso es una paradoja: en algún momento el líquido puede ocasionar un daño eventual por inundaciones o deslaves, pero en época de estiaje puede provocar sequías y desabasto”.

Sin embargo, el riesgo mayor son las malas políticas públicas en torno a su manejo, pues para todas las adversidades existe un remedio técnico o una respuesta que podría mitigar el problema.

«Tenemos que modificar la percepción de cómo manejar el agua, no todo se resuelve con tubos: si nos sobra, la sacamos por un tubo; si nos falta, la traemos por un tubo, en lugar de plantear acciones con mayor sustento científico y tecnológico, donde la conservación de nuestros recursos naturales y la revaloración de los servicios ambientales que prestan los ambientes acuáticos sean la mejor herramienta para su manejo», concluyó.

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