Obama declara luto por víctimas de tiroteo

Foto: Ilustración

Agencias

WASHINGTON. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró este viernes cuatro días de luto y el izado de las banderas a media asta en señal de duelo por el tiroteo ocurrido en la noche del jueves en Dallas en el que fallecieron cinco policías y otras nueve personas resultaron heridas, en su mayoría agentes.

«Como señal de respeto por las víctimas del atentado contra agentes de policía perpetrado el jueves 7 de julio de 2016 en Dallas , por la autoridad investida en mí como presidente, ordeno que la bandera ondee a media asta en la Casa Blanca y en todos los edificios públicos» hasta el 12 de julio, indicó Obama.

La bandera estadunidense también ondeará a media asta en señal de luto en las sedes diplomáticas, en las bases militares y los navío estadunidenses en todo el mundo.

El ataque de este jueves se produjo cuando los manifestantes, al igual que ocurría en otras grandes ciudades estadunidenses como Nueva York, Los Ángeles y Atlanta, protestaban por los recientes casos de violencia policial con tintes raciales en el país.

En concreto, la protesta se debía a la muerte de Alton Sterling, un hombre negro al que dos policías blancos le dispararon el martes a quemarropa cuando lo tenían sometido en el suelo en Baton Rouge (Luisiana), y del joven Philando Castile, que falleció el miércoles en Falcon Heights (Minesota) tras recibir disparos de un policía que lo detuvo en su vehículo por una infracción de tráfico.

Según las autoridades, Micah X. Johnson, de 25 años, sospechoso de ser el autor del tiroteo del jueves y que pereció en un enfrentamiento con la Policía dijo antes de morir que su objetivo era matar a «policías blancos» debido a los incidentes de violencia policial. Trascendió que el sujeto fue soldado del ejército estadunidense en Afganistán.

Johnson, un hombre negro de 25 años, también formaba parte de la reserva del Ejército estadounidense entre marzo de 2009 y abril de 2015, informó la cadena NBC.

Según medios locales, el sospechoso, al que la policía mató después de que estuviera atrincherado en un estacionamiento, parece haber sido el único agresor que disparó un arma en el ataque registrado anoche en Dallas y que ha dejado cinco agentes muertos y nueve heridos, entre ellos siete policías.

El país ha vivido repetidos episodios de tensión racial desde hace más de un año, especialmente tras la muerte en Ferguson (Misuri) en agosto de 2014 del joven negro Michael Brown a manos de un agente blanco que luego fue exonerado de todos los cargos. Por lo pronto, se realizan servicios religiosos en Dallas en honor a las víctimas.

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