Se cumplen 8 años de la muerte de Mouriño

*Aún faltan 5 años más para conocer la información que la SCT reservó en 2009 por un periodo de 12 años referente a los documentos enviados a las instancias extranjeras que participaron en las investigaciones

MVS

CIUDAD DE MÉXICO. Esta es parte del audio de las últimas conversaciones al interior de la cabina del Learjet 45 matrícula XC-VMC que hace 8 años se desplomó en la Ciudad de México y ocasionó la muerte del entonces secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño y 15 personas más entre pasajeros, tripulación y personas que se encontraban en tierra.

Durante una conferencia de prensa realizada el 14 de noviembre de 2008, tan sólo 10 días después del accidente, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) encabezada en ese momento por Luis Tellez, presentó el reporte de la trascripción hecho por la National Transportation Safety que contenía los últimos 30 minutos de la grabación de voces en la cabina.

En los titulares de la prensa al día siguiente se podía leer: “Diosito” como la última palabra que se salió de voz del copiloto antes de que terminara la grabación.

Esa era la primera vez en la historia de la aviación de México, que se daba a conocer este tipo de información para transparentar las investigaciones del accidente.

Sin embargo, a pregunta expresa de un reportero, Luis Tellez precisó que sólo se difundió un fragmento del audio y el resto de la grabación fue reservado debido a que los compromisos de los estados miembros de la Organización de Aviación Civil Internacional implican entregar la transcripción de la grabación, pero en ningún caso el audio de las grabaciones.

Aún faltan 5 años más para conocer la información que la SCT reservó en 2009 por un periodo de 12 años referente a los documentos enviados a las instancias extranjeras que participaron en las investigaciones.

De acuerdo con la respuesta que dio la dependencia federal el 18 de noviembre de 2009 a través de un oficio firmado por el titular de la Dirección General de Aeronáutica Civil, los documentos no podían hacerse públicos porque lo prohíben las normas sobre Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación, publicado por la Organización de Aviación Civil Internacional.

Entre otros rubros, estas normas establecen que el Estado que lleve a cabo la investigación de un accidente no dará a conocer ”las grabaciones de las conversaciones en las dependencias de control de tránsito aéreo y las transcripciones de las mismas”.

Sin embargo, esta misma norma ya había sido violada parcialmente casi un año antes al revelar parte de las transcripciones de la grabación de voces en la cabina del Learyet en el que viajaba el Secretario de Gobernación.

El reporte final del incidente aéreo se dio a conocer el 3 de noviembre de 2009 por Juan Molinar Horcasitas, quien había relevado a Luis Tellez en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

Así lo explicó el director general de Aeropuertos y Servicios Auxiliares, Gilberto López Meyer:

“Encontramos una capacitación inadecuada de la tripulación; demora en reducir la velocidad; falta del control de tránsito aéreo; probable fatiga acumulada en el controlador de tránsito aéreo; otorgamiento de capacidades de vuelos a los pilotos con problemas administrativos y probable corrupción; insuficiente supervisión del contratante, es decir, del dueño de la aeronave y al prestador del servicio de mantenimiento y operación”.

Y esto respondió a los cuestionamientos sobre las responsabilidades administrativas:

“Todos los que han participado del sistema de licencias tienen y tenemos que ser investigados exhaustivamente para deslindar responsabilidades y aplique las sanciones que determine convenientes”.

Únicamente dos funcionarios de la Secretaría de Gobernación fueron suspendidos de su cargo mientras se llevaban a cabo las investigaciones, pero al no encontrar responsabilidades, en septiembre de 2010 fueron reincorporados a sus funciones.

El libro blanco de la Investigación del accidente presentado en octubre de 2012 antes de que Felipe Calderón concluyera su gestión, confirma la “probable corrupción” como uno de los factores que provocó el accidente aéreo.

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