Ilustración
Rocío Flores

OAXACA, Oax.  El placer sexual y el erotismo son temas en los que las mujeres seguimos siendo relegadas.

De acuerdo con la terapeuta y escritora Ninfa Pacheco esta realidad cobra sentido en una sociedad como la nuestra, en donde las mujeres estamos apartadas de la toma de decisiones y  en el acceso a los derechos. Por ello, también, y sobre todo, en el placer y el erotismo ocupamos un segundo plano.

Durante una charla, para conversar sobre el proceso de creación de su más reciente libro, El clítoris alumbra la piel brillante de la vulva, Ninfa Pacheco destaca lo fundamental que resulta esta construcción cultural sobre el erotismo para comprender algunos elementos en las relaciones desiguales entre mujeres y hombres.

“A las mujeres  se nos ha enseñado a existir  en función del placer masculino, no se nos ha planteado, ni en la familia, ni en la  escuela, a imaginarnos seres autónomos, plenas de nuestro propio placer”.

Desde su experiencia como lectora, escritora y terapeuta, Ninfa reflexiona sobre esta discriminación, señala que las mujeres vivimos con un malestar,  pues socialmente “nuestro cuerpo ha sido para otros”.

Las mujeres, dice la escritora, social y culturalmente  somos un medio para servir a algo o a alguien y ese alguien, son los hombres.

Hay un asunto pendiente, agrega. Su sentencia se funda en su proceso creativo que parte de una reflexión sobre esa construcción cultural del cuerpo, donde éste es el recinto de la diferencia.

Por el contrario afirma: “cuando una mujer se plantea su genitalidad, explora, siente y despierta su propio cuerpo, toma protagonismo el clítoris, cuya única función es el placer; en el centro, está la mujer plena de su propio erotismo, de su propio cuerpo”.

Por ello explica, en El clítoris alumbra la piel brillante de la vulva, la  protagonista  enfrenta ese malestar y toma conciencia de  su anatomía genital, de su cuerpo y de su energía sexual.

La escritora de ascendencia chatina y afro, dilucida también la relación de este malestar con el periodo de la Conquista, recuerda que durante este periodo y la Colonización de Mesoamérica, no solo se registró la destrucción de una cultura, además, dice, hubo un agravio al cuerpo femenino.

“Fue un agravio profundo, las violaciones a las mujeres fueron crímenes”, apunta.

Desde un enfoque un tanto antropológico,  Ninfa percibe que este hecho persiste en el imaginario, en la memoria celular.

“Se sigue hablando de lo femenino desde una posición discriminatoria, inferiores”, señala.

Históricamente, este agravio al cuerpo femenino trascendió de diversas formas;  las estadísticas  sobre violaciones y feminicidios en México, son el ejemplo más alarmante de esta propensión  a la violación del cuerpo femenino, expone.

La Colonización, en términos de poder político terminó, aunque, de acuerdo con la escritora, persiste  en el imaginario. Se sigue pensando que el extranjero, el  blanco es superior y que los  indígenas somos superiores por nuestro color o por nuestra herencia.

“Lo indígena y lo femenino sigue siendo profundamente discriminados”, concluye.

El clítoris alumbra la piel brillante de la vulva es un conjunto de textos sobre el placer erótico femenino pero también “es un ritual, una sanación” a este malestar que se perpetuó desde la Conquista, hace más de 500 años.

«Forma parte del reconocimiento de estos hechos y un  modo de enfrentar una realidad del erotismo y de la sexualidad de la que hemos estado relegadas las mujeres».

Ninfa Pacheco es autora de La Diva emblemática y el Al devenir la aurora entre tus senos, libros editados manualmente, ambos están  a la venta en La Jícara, Porfirio Díaz 1105, Centro.

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