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Notimex

CIUDAD DE MÉXICO. El abuso en la utilización de dispositivos electrónicos en infantes puede provocar trastornos en su crecimiento debido a la alteración en el patrón del sueño que inhibe este desarrollo físico.

En la conferencia Pubertad, última fase del crecimiento de los niños, la especialista en Endocrinología Pediátrica, Zenia Santana, indicó que a niñas y niños no se les debe permitir usar dichos aparatos más de dos horas al día para evitar malos hábitos.

Dijo que la mala costumbre de comenzar a dormir muy tarde debido al uso prolongado de aparatos como tablets, celulares o el mismo uso de Internet se puede evitar quitando de su alcance estos dispositivos y supervisar su hora de ir a la cama.

La especialista de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), manifestó que la hora recomendada es entre las ocho y las nueve de la noche, evitar dispositivos electrónicos por más de dos horas y evitarlos en la noche.

Aseguró que una niña o niño crece mientras duerme, “porque si duermen bien comienza a formarse la hormona del crecimiento de manera normal, hará su función, y ésta actúa de manera más eficiente mientras se está en un sueño profundo, por eso se deben tener buenos hábitos”.

Refirió que en ocasiones, las madres o padres de familia se enorgullecen de que sus hijas e hijos pequeños sean capaces de manipular tales aparatos electrónicos a esa edad; sin embargo, con ello casi siempre se sustituye tal actividad por otras como ejercitarse.

“Andar en bicicleta o correr llega a ser una actividad que se convierte en secundaria, pues estas niñas y niños tienden más al sedentarismo, con lo cual no se estimulan lo suficiente los huesos, necesario ello para continuar creciendo”, agregó.

Aclaró que sin embargo, no se debe de satanizar ese uso, sino sólo vigilar su moderación y sobre todo vigilar que no se sustituyan las actividades y buenos hábitos debido al enajenamiento que en ocasiones producen estos aparatos.

Recordó que cuando una niña o niño no crece lo suficiente se impacta su autoestima, recibe un impacto psicológico negativo, “un infante que no alcanzó la estatura que le correspondía cuando llegue el momento de su pubertad”.

La facultativa explicó que le pubertad es una transición en la cual se deja de ser niño para comenzar a ser adulto, “es la etapa difícil, muchas transformaciones no sólo físicas, sino emocionales y la manera de pensar va cambiando en ellos”.

Es la etapa en la que infantes “van a dar el estirón y alcanzan su estatura final, incluso es ahí donde comienza la etapa de la fertilidad, lo que sucede debido a la acción una glándula maestra, la hipófisis, que comienza a producir hormonas”.

En los hombres es la testosterona y en la mujer los estrógenos lo que ayudará a que se realice ese cambio físico y que permitirá alcanzar la estatura final; la pubertad en las niñas, comienza generalmente a los ocho años y en los hombres, a los nueve.

“La pubertad es un proceso complejo que implica la maduración de los genitales, aceleración y finalización de la etapa de la niñez y cambios en la personalidad”. El ritmo de crecimiento de un niño en la pubertad depende de factores genéticos y maduración, anotó.

La endocrinóloga exhortó a los padres a estar pendientes de los cambios físicos de sus hijos bajo la supervisión de un especialista que los apoye durante el crecimiento, sin descuidar los cambios emocionales que determinarán su carácter y autoestima.

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