Citlalli López

OAXACA, Oax. Cuando la noche cae sobre las calles la oscuridad ahonda la sensación de inseguridad, dispara los latidos del corazón en el pecho. La colonia se vuelve una cueva en donde los lobos acechan y la última manera de protegerse se ha vuelto la autodefensa ciudadana.

El reloj marca las 22:30 horas. Poco a poco la esquina que conforma Río Balsas y Río Pedregal, en la colonia La Cascada, ubicada en la zona norte de la ciudad, comienza a concurrirse.

Bajo el halo de una de las pocas luminarias servibles, se despliegan las sombras de las personas con palos y silbatos en mano listas para iniciar el rondín nocturno.

El 21 de junio de 2018, una locataria del mercado de la colonia desapareció. La última vez que la vieron fue al descender las escaleras del Barrio de Xochimilco, paso obligado para muchos de los habitantes de La Cascada. Días después la mujer fue hallada muerta. “Ese hecho detonó los focos de alerta”, explica Carmen Altamirano, presidenta del Comité de Vida Vecinal (Convive).

Actualmente son al menos sesenta las personas integrantes de las brigadas que realizan rondines de manera aleatoria y en horarios mixtos abarcando los cuatro sectores que conforman La Cascada, actualmente coordinado con el apoyo de dos elementos de la policía municipal.

En el mapa del vecindario, se tienen identificados al menos cuatro puntos críticos que es en donde se han registrado la mayor cantidad de delitos, principalmente asalto a transeúnte y robo a vehículos.

Uno de los ubicados de mayor riesgo son los alrededores de la escuela secundaria Gregorio Torres Quintero, establecida sobre Río Grijalva. El evento más recientes ocurrido en el lugar fue el asalto a una transeúnte. El hecho delictivo fue impedido debido a la acción vecinal, quienes en el momento comenzaron a sonar el silbato, establecido como llamado de emergencia.

La noche avanza. Las dos brigadas conformadas se dividen la zona para vigilar. Algunos bajan hacia el puente de López Alavés, otros se dirigen hacia la secundaria. El recorrido permite ver las deficiencias que existen sobre las luminarias públicas que por tramos se convierten en cómplices de los malechores ofreciendo su cobijo de oscuridad.

El rondín termina. Todos se reúnen de nueva cuenta en el punto de partida. “La unión hace la fuerza”, exclama la comandante de policía asignada al lugar.

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