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CIUDAD DE MÉXICO. Investigadores del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), unidad Irapuato, desarrollaron un sistema de fertilización selectiva a través de una modificación genética.

El sistema ptxD/fosfito permite la reducción hasta en 50 por ciento en el uso de fertilizantes en los cultivos, además inhibe el desarrollo de las malezas sin utilizar herbicidas en terrenos agrícolas que afectan la salud tanto de las plantas como de los agricultores.

El director del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad, Luis Herrera Estrella, destacó que este sistema será una alternativa que permitirá resolver problemáticas biotecnológicas, agrícolas y ambientales que en este momento afectan los cultivos de todo el mundo.

La idea consistió en utilizar los fosfitos, un compuesto químico que contiene un elemento esencial, que es el fósforo (P), pero en una forma química que no puede ser utilizada por las plantas, las cuales normalmente usan el fosfato como molécula para obtener el fósforo con el que sintetizan ácidos nucleicos y fosfolípidos para el funcionamiento de sus células.

«Nosotros modificamos genéticamente los cultivos metiéndoles un gen, llamado ptxD, que les permite convertir dentro de la planta el fosfito en fosfato, permitiéndoles que se autofertilicen», comentó el investigador en entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Destacó dos elementos importantes: el primero es que demostraron que en algodón (Gossypium hirsutum), el sistema funciona muy bien para fertilizar y alimentar de manera selectiva la planta y evitar la competencia de la maleza.

El otro, añadió, es que es muy efectivo para controlar malezas resistentes a glifosato, que son el resultado del abuso de herbicidas debido al sistema que han implementado diversas empresas transnacionales de usar cultivos genéticamente modificados resistentes a herbicidas.

Mencionó que con la colaboración entre la empresa StelaGenomics, Cinvestav y la Universidad de Texas A&M, han demostrado que con este sistema selectivo de fertilización de los cultivos es posible controlar esas malezas, además de reducir la cantidad de fertilizantes que se utiliza hasta en 50 por ciento.

«Estamos planteando una tecnología para resolver este problema que tienen actualmente todos los agricultores, que ya no pueden controlar las malezas con los herbicidas, por lo que generamos también un proyecto empresarial», acotó.

Herrera Estrella dijo que buscan llevar esta tecnología a otros cultivos, además de aplicarla para la producción de microalgas, con la idea de generar compuestos de alto valor como pigmentos, omega 3 y 6 o proteínas.

«El cultivo de microalgas tiene el mismo problema que la agricultura, hay algas maleza que contaminan los reactores de producción y, de igual manera, se utilizan químicos para controlarlas o eliminarlas. Con una modificación genética podemos alimentarlas también de manera selectiva y controlar el crecimiento de algas maleza».

Recordó que actualmente están asociados con una organización llamada Cotton Incorporated, financiada por productores de algodón de los Estados Unidos, la cual se dedica a promover el desarrollo de tecnologías para el algodón.

«Estamos trabajando para hacer toda la etapa final de pruebas de campo y los procesos de desregulación del producto para que entre al mercado en unos tres años. En el caso de las microalgas, en este momento estamos trabajando en la producción de aceites», concluyó.

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