Rocío Flores

OAXACA, Oax. Soledad Jarquín solo atisba a responderse algunas cuantas cosas sobre la muerte de su hija María del Sol Cruz Jarquín asesinada el 2 de junio de este año en Juchitán de Zaragoza, en la región del Istmo, junto con Pamela Terán candidata a concejal y Adelfo Guerra Jiménez, su conductor.

Desde esa fecha se esfuerza por tener una sonrisa. En su cara apenas se dibuja una línea de ironía cuando muestra una enorme carpeta con cientos de hojas. Es el expediente sobre el “avance” de la investigación del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana en Oaxaca, por el uso de recursos públicos en la campaña en la que participaba su hija como fotógrafa, obligada ─según explica─ por su jefe, el extitular de la Secretaría de Asuntos Indígenas, Francisco Javier Montero López.

De la Fiscalía General de Justicia del Estado, a cargo de Rubén Vasconcelos Méndez y la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales, cuya responsable es Araceli Pinelo López, no ha tenido más reportes, después de que fue liberado uno de los presuntos responsables del triple homicidio en el que fue asesinada su hija de siete balazos.

Jehú G. L. uno de los presuntos responsables, fue detenido el 28 de agosto, días después fue liberado por el juez de control de Juchitán, quien consideró que la Fiscalía General de Oaxaca no presentó pruebas suficientes. La dependencia interpuso un recurso de inconformidad. “Es todo lo que sabemos”, dice la periodista.

Después de cuatro meses, la familia de la joven fotógrafa desconoce por qué, a pesar de la denuncia, las autoridades no han iniciado una investigación por delito electoral en contra del exsecretario de Asuntos Indígenas, Francisco Javier Montero López y de su hermano Hageo Montero López, entonces candidato del PRI a la presidencia municipal de aquella población.

Después del crimen, la cámara fotográfica, de video y laptop, equipo propiedad de María del Sol desapareció. Tampoco sabe si hay alguna investigación sobre el tema (a pesar de que se tiene ubicado a los responsables, según informa la periodista) ni el curso de las investigaciones que realiza la Secretaría de la Controlaría y Transparencia Gubernamental sobre el desvío de recursos públicos, materiales y humanos.

“Todo sucede en medio del silencio omiso de quienes tienen en sus manos la procuración de justicia”, destaca la madre de María del Sol.

El próximo 10 de octubre, María del Sol Cruz Jarquín cumpliría 28 años. “El recuerdo de su amorosa presencia y su disposición permanente para mirar las cosas desde una perspectiva más humana”, explica la periodista, la mantiene exigiendo a las autoridades justicia.

Además del esclarecimiento sobre el asesinato de su hija, a Soledad Jarquín le preocupa el hartazgo de la ciudadanía, “nos siguen brincando encima y seguimos en las mismas”, concluye.

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