Bajo la bóveda azul cobalto reúne reflexiones sobre las raíces, la tierra, el agua y una filosofía sobre la condición humana

Rocío Flores

OAXACA, Oax. El lenguaje del arte unió a 13 artistas de Francia, Estados Unidos y 13 familias de Oaxaca en el proyecto Under the cobalt blue skyBajo la bóveda azul cobalto, una muestra que sobrepasó la frontera lingüística y ahora expone nuevas realidades en el quehacer artesanal y artístico en Oaxaca.

Diversos  modos de expresión, como el tallado de madera, la creación con textiles o carrizos, la cerámica, el dibujo, la pintura, los sonidos y la fotografía hallaron un lenguaje común para dialogar, compartir  ideas y fundamentalmente -explican los participantes- para expresar  una filosofía común, el amor por las raíces, por el arte y por el mundo.

Los artistas superaron  las limitaciones en su habilidad de comunicarse en inglés y español y dieron forma a nuevas ideas que ahora se exponen en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO).

El resultado de esta experiencia son algunas piezas como Jauría perenne, una pieza diseñada con carrizos de Guelavía, alusiva a la Conquista de México; en sus componentes representa el ataque continuo a las naciones indígenas,  la apropiación cultural, y la atracción de algunos hacia el Norte para realizar sus sueños, “ahí donde se emigra dejando nuestras propias culturas”, explica el artista Luis Serrano, de origen ecuatoriano, nacionalizado estadunidense.

Jauría perenne, una pieza alusiva a la Conquista de México.

También Ascenso de tejedoras de la artista mexicana radicada en EU, Rebeca Méndez, quien junto con la familia Hernández Quero, tejedores de telar de pedal, realizó una película de 30 minutos en tres canales de video, en la que se pueden ver como ellos mismos son el tejido de su cultura, de su comunidad.

En un mundo que enfrenta una crisis, “esta pieza es como un  llamado a la acción sobre la sanación de la tierra”, expone  la artista. En Ascenso de tejedoras la familia personifica los ciclos del sol, entra al inframundo de Mictlán, al Yoba, recorren los nueve  pasos del inframundo para emerger como diosas de tejido y como guerreras, para guiarnos a tener una mejor relación, más  equitativa y justa  y sustentable con el mundo, detalla.

Los creadores de Santa María Aztompa, Etla, Guelavía, Jalieza, Los Ángeles, California, Mitla, Nueva York, Oaxaca de Juárez, Pinotepa de Don Luis, Tanivet, Teotitlán del Valle, Tilcajete y del barrio de Xochimilco, coincidieron que la clave para este ejercicio creativo fue dejar de lado el ego, tan presente en los creadores.

La curadora  y promotora cultural en México y Estados Unidos Marietta Bernstorff invitó a los participantes que en su opinión han superado este obstáculo del ego, presente no solo en el campo del arte, sino en distintas profesiones y oficios.

“Quise hacerlo  un poco difícil, ninguno de los invitados sabía con qué artista oaxaqueño iba a trabajar y al no tener la información, tampoco tenían el control en la colaboración”.

Marietta “supo bordarla finito”, tuvo la visión de saber cómo guiar a 13 personas. “Este ejercicio es como una lección de humildad que en los Estados Unidos está visto como una flaqueza, no entienden que es un regalo que permite un intercambio”, apunta Luis Serrano.

“Básicamente tratamos de investigar a través del arte  lo que colectivamente llamamos la condición humana”, resume el artista nacido en Guayaquil, Ecuador, con residencia en Los Angeles, CA.

Serrano considera que el arte empieza de una necesidad de entender algo, de crear con significado propio. “Que pueda existir más allá de lo que uno es, que sea parte de lo colectivo”.

La directora del MACO Cecilia Mingüer destaca el proceso como lo fundamental en este diálogo entre artistas oaxaqueños y extranjeros. “Lo que se ve en las salas, es una parte, pero lo que  vale la pena reconocer, es que a pesar de esa presunta limitación en el lenguaje, pudieron dialogar sobre las maneras para trabajar intelectual y conceptualmente de manera equitativa”.

“Tuvieron la suerte de encontrar que les interesaba lo mismo, se encontraron a través de esa emoción del corazón y ahí es donde empezó el diálogo. En esta muestra hallé  la posibilidad de trasmitir esta experiencia de vivir entre dos mundos. tal como lo es en estos días”, dice Marietta Bernstorff.

“Crecí en Estados Unidos, soy pocha, para mí fue importante este diálogo. La magia del proyecto en general,  tanto de Oaxaca como de Estados Unidos, es que encontraron una filosofía común, un amor hacia Oaxaca, hacia el mundo y al conocimiento compartido. Ellos querían dialogar sobre eso y ya empezaron”.

De Jauría perenne, en el MACO.

El MACO exhibirá la muestra Bajo la bóveda azul cobalto durante tres meses, ahí podrán ser partícipes de ese lenguaje que, a decir de Rebeca Méndez, puede crear experiencias, narrativas, mitologías, símbolos, pues el arte es un espacio para cuestionarse sobre la  humanidad, aunque a veces la obra en lugar de resolver las dudas cree más preguntas.

 


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