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CIUDAD DE MÉXICO. La enfermedad renal crónica (ERC) consiste en la pérdida lenta de la función de los riñones, la cual puede diagnosticarse de manera oportuna mediante una química sanguínea y examen de orina.

La insuficiencia renal puede tener su origen en alguna enfermedad congénita o crónica (Diabetes mellitus, hipertensión y obesidad), infecciones recurrentes, uso de algunos medicamentos, envejecimiento y tabaquismo, entre otras.

Los riñones son órganos dedicados, principalmente, a la eliminación de los desechos y exceso de agua en el cuerpo, cuando se presentan fallas en su funcionamiento inicia la enfermedad renal, la cual se clasifica en cinco grados dependiendo del daño en el paciente.

En las etapas más avanzadas es necesario tomar terapias sustitutivas y hasta un trasplante de riñón.

Se calcula que unas 160 mil personas están en grado 5 de enfermedad renal, lo que quiere decir que se encuentran en diálisis y, aproximadamente 13 mil de ellos, están en espera de un trasplante de riñón.

Con un examen de sangre y uno de orina se puede detectar a tiempo si se están hay falla renal cuando se pierden proteínas por la orina o se elevan los niveles de creatinina (compuesto útil para los músculos) que debe ser desechada por los riñones.

En grado 3, la ERC los riñones funcionan entre 59 y 30 por ciento y pueden empezar a presentarse síntomas como hinchazón por retención de líquidos, malestar gastrointestinal y anemia. Las alteraciones son más evidentes en una química sanguínea y examen de orina.

En etapas 1, 2 y 3 con dieta baja en sal, grasas y proteínas, ejercicio y evitando medicamento tóxicos para los riñones puede controlarse la progresión de esta enfermedad crónica e incurable.

En grado 4 los riñones funcionan a no más de 30 por ciento y es necesario iniciar con pre-diálisis y los pacientes deben tener seguimiento con un neurólogo.

En grado 5, el funcionamiento es menor a 15 por ciento en ambos riñones, el paciente tiene síntomas severos relacionados con la enfermedad y es necesario iniciar con diálisis, hemodiálisis o trasplante.

Cuando los desechos dañinos y los líquidos se acumulan en el cuerpo, las terapias de reemplazo son la única opción; la diálisis peritoneal consiste en drenar la sangre con una solución que se aplica mediante catéter en la me rana que recubre el abdomen.

La hemodiálisis consiste en colocar una fístula o catéter para acceder al torrente sanguíneo del paciente para que a través de tubos de plástico salga la sangre y se limpie y en el filtro de una máquina y luego vuelva a entrar al cuerpo.

Este procedimiento se realiza generalmente tres veces a la semana y cada sesión dura entre tres y cinco horas.

Cuando el daño es mayor se requiere de un trasplante de riñón que se puede obtener de donante vivo o cadavérico y es la que ofrece mejor calidad de vida a pacientes con enfermedad renal terminal.

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