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TEPIC. México vive hoy una relación distinta con la lectura; Enrique Peña Nieto no pudo decir el nombre de tres libros en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, mientras que Andrés Manuel López Obrador no sólo puede decirlos, sino que él es autor de por lo menos 15 libros, aseguró aquí el escritor y periodista Juan Villoro.

Afirmó que le parece trascendente que el Plan Nacional de Promoción de la Lectura y la Escritura se haya dado a conocer en el municipio sinaloense de Mocorito. “Es muy importante descentralizar e ir a lugares que han sido vistos y tachados, a veces de manera prejuiciosa, como sitios de alto peligro. Colombia nos lleva mucha ventaja en eso a los mexicanos”, añadió Villoro.

Explicó que el gobierno de esa nación latinoamericana ha puesto bibliotecas y librerías, y ha lanzado planes lectores, en las zonas menos favorecidas, más precarias de Colombia. “Hacerlo en Mocorito fue una buena señal y espero que haya promoción de la lectura de manera amplia, por lo que debemos dar un voto de confianza al actual gobierno”, añadió.

Entrevistado por Notimex en el marco del Festival Letras en Tepic, que dirige Lorena Elizabeth Hernández, su fundadora, Villoro dijo que asistió a la Primaria “Julián Gascón Mercado” que tiene fama de ser una de las mejores escuelas públicas, y lo constató por las preguntas y cometarios de los alumnos. “Estuve ahí cuatro horas y hasta una cascarita echamos”.

El entrevistado es uno de los escritores destacados del Festival Letras en Tepic, cuya cuarta edición corre del 31 de enero al 4 de febrero. “Fue un momento extraordinario. Una de las cosas más importantes que podemos hacer es acercarnos a los jóvenes lectores”, dijo, con la finalidad de inyectarles el gusto y el placer, no la obligación, por la lectura.

“Cuando yo era niño pensaba que todos los escritores ya se habían muerto, que habían escrito en la Grecia Clásica o en el Siglo de Oro, pero no pensaba que hubiera escritores vivos que tuvieran algo que ver conmigo. Saber que hoy existen y están vivos, fue un gran descubrimiento para mí, bastante tardío, pero una oportunidad para enseñar a los chicos a la gente que escribe”.

Destacó que dentro de Letras en Tepic existe el programa “El festival va a tu escuela” y él toma parte en dicha promoción. “Es una gran experiencia y una de las cosas más grandiosas que hace la promotora cultural y literaria Lorena Elizabeth Hernández. Como yo, muchos escritores vienen a compartir experiencias y a leer su obra a los estudiantes”.

Villoro está aquí para participar en el festival, que este año conmemora el centenario de la muerte de Amado Nervo, poeta emblemático nacido en Tepic. Se identifica con él por la versatilidad que tuvo en su escritura, y porque no le hizo el feo prácticamente a ningún género literario.

Muy joven comenzó a escribir en periódicos de Mazatlán y se convirtió en cronista de sociales. El mundo puede decir que Nervo es el fundador del llamado “periodismo rosa” en México, mientras que Villoro inició escribiendo en un periódico llamado “La tropa loca” en el colegio. Amado Nervo se interesó en la crónica deportiva, y el entrevistado ha hecho libros incluso sobre futbol.

Fue biógrafo de Sor Juana Inés de la Cruz cuando nadie se interesaba en ella, se acercó a muchísimas formas del pensamiento y la reflexión, le interesaron todas las religiones y profesó una especie de espiritualismo sin iglesia, porque tenía la ideología de paz y amor. Se interesó en la astrología, la ciencia, la ciencia ficción, y eso es lo que lo convierte en el primer hippie de América Latina, según el escritor.

“Esa dispersión y multiplicidad creativa es algo que a mí me interesa mucho, y en mi medida mucho más reducida, he tratado de ejercer si no la versatilidad que es una virtud, la dispersión que quizá es un defecto. Además, Amado Nervo era muy seductor, y quienes lo conocieron recordaron toda su vida su voz y su franqueza, tal vez estudiada, con la que se comunicaba con la gente”.

Nervo tuvo correspondencia con muchas mujeres, aunque no necesariamente mantenía una relación sentimental con ellas. Entendía bien el alma femenina y los sentimientos que ellas transmitían.

Sus amigos lloraron su fallecimiento de una manera impresionante, como Carlos Pellicer, quien escribió a su mamá una carta que decía: “Madre, yo hubiera dado y hecho lo que fuera por suprimir mi existencia a cambio de alargar la de Amado Nervo”.

“Cuando Ramón López Velarde se enteró de su muerte, hace un siglo, se quedó pasmado y señaló que había muerto ‘el gran maestro, el incomparable Nervo’; tuvo romances complejos, y en ese sentido fue un seductor con la palabra, pero también con los hechos”, subrayó Villoro, espejo literario del homenajeado en el IV Festival Letras en Tepic.


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