Maira Ricárdez

OAXACA, Oax. En la Cuaresma, específicamente en el cuarto viernes, es decir, este viernes 29, se revive en los Valles Centrales del Estado de Oaxaca la singular y deliciosa tradición de “la Samaritana”, que consiste en obsequiar a la población aguas de frutas diversas, suficientemente fresca.

El regalo es entre iguales, es decir de vecino a vecino, por parte de escuelas, negocios y las que no faltan son las iglesias católicas que reviven el pasaje bíblico, cuando una mujer ofreció agua a Jesús. El pasaje, descrito por Juan, relata el encuentro de Jesús con una mujer en el pozo de Jacob en la ciudad de Sicar o Siquem. 

En alusión a esta escritura bíblica, en Oaxaca se regala agua fresca desde finales del siglo XIX, señalan los historiadores, después se le agregó incluso la tradicional y deliciosa nieve, incluso, en sitios mejor organizados se dan dulces oaxaqueños.

Pero, a dos siglos del inicio de la bella tradición es importante adecuarla a las necesidades, es tiempo de frenar gradualmente la contaminación por el uso de artículos desechables, vasos, botellas, popotes, bolsas y cucharas; cada año acaban en el océano unos ocho millones de toneladas de plástico, un material que puede tardar siglos, o más, en desaparecer.

Preocupados por la afectación al planeta, algunos sacerdotes católicos se ocupan en promover el destierro del uso de desechables, como el titular de la Catedral, Alejandro Rodríguez, quien convoca a la población para este Viernes de Samaritana 2019 a salir de casa con un vaso de plástico, decir no a todo lo que sea desechable, para entonces si vivir esta conversión integral positiva de la que hablan las escrituras.

Consecuente con los mandatos superiores -recalcó el sacerdote- este viernes en punto de las 12:00 horas cuando se bendicen las aguas en los correspondientes pozos de Samaria, montados en atrios principales, iniciará la repartición en la Catedral.

“Será en vasos biodegradable, pero en general, la invitación es a cargar con vasos de plástico, desde el hogar, para poder reutilizarlo tanto como sea necesario”.

“Tan silenciosamente se ha abierto paso el plástico en nuestra vida cotidiana que cuesta notarlo. Pocos le advirtieron a mi generación que estos objetos que parecían tan inofensivos, no lo eran; y que hoy, casi dos siglos después de sus primeras pruebas, nuestros hábitos de consumo nos han llevado a dispararnos en los pies”, señaló el religioso.

Esta noción de inofensivo “es la descripción opuesta de un material con la capacidad de poner en jaque a algo tan colosal como, por ejemplo, el océano”, reflexionó el encargado de la Catedral de Oaxaca de Juárez.

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