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Notimex

MIAMI. El cáncer ha pasado de ser una enfermedad que se trataba sólo en función de la parte del cuerpo que afectaba, a ser un padecimiento del genoma que debe atenderse según las mutaciones de los genes.

De acuerdo con las últimas investigaciones, la elaboración de perfiles y pruebas genómicas debería formar parte de la práctica clínica rutinaria para comprender mejor los factores asociados al cáncer.

Se tiene evidencia de que la proteína TRK conocida como factores neurotróficos, responsable del crecimiento del embrión humano, al fusionarse con cualquier otro gen, puede mutar y activarse para propiciar el crecimiento descontrolado de células que se convierten en tumores.

El TRK queda inactivo al terminar la fase de crecimiento del embrión, pero en casos muy raros en la infancia o vida adulta llega a reactivarse favoreciendo el crecimiento y diseminación de tumores malignos, por lo que se les considera conductores oncogénicos.

A la unión de esta proteína con otro gen se le conoce como cáncer fusión NTRK, y hasta el momento se asocia con 17 tipos de tumores, entre ellos los de pulmón, mama, colon, cabeza y cuello, tiroides, fibrosarcoma infantil, gastrointestinal, tejido blando y del sistema nervioso central.

En el Taller Latinoamericano para Periodistas «Oncología de Precisión», organizado por la farmacéutica Bayer, especialistas indicaron que este cáncer solo puede diagnosticarse mediante pruebas genéticas específicas.

Sevillana Kobina, vicepresidenta global de asuntos médicos para oncología de la división farmacéutica del laboratorio alemán, dijo que ya fue aprobada por la FDA (agencia sanitaria de Estados Unidos) el uso de la molécula larotrectinib, la cual ha demostrado detener el crecimiento de los tumores e incluso desaparecerlos.

Hasta el momento 240 pacientes de distintas partes del mundo han sido tratados con este medicamentos, pero continúan los ensayos clínicos para comprobar la seguridad de la nueva molécula, en niños y adultos, mencionó.

Se estima que en los Estados Unidos, entre dos mil 500 y tres mil pacientes son diagnosticados con fusión NTRK al año, pero la mayoría de los casos permanecen sin diagnosticar al no ser rutinario realizar pruebas genómicas.

La especialista en patología, Isabela Werneck Cunha, explicó que la nueva droga puede bloquear la actividad de la proteína TRK y por lo tanto, inhibe la proliferación de las células malignas al reducir su tamaño para que pueda ser extirpado mediante cirugía o desapareciéndolo por completo.

Mientras que Luz Cubillos Garzón, vicepresidenta de asuntos médicos de la división farmacéutica de Bayer para la región de Latinoamérica, detalló que actualmente se busca probar el medicamento en pacientes en vida real para ver si su comportamiento es igual al de un ambiente controlado como en los ensayos clínicos.

Hace cuatro años iniciaron los ensayos clínicos y el resultado hasta ahora ha sido seguro y efectivo en la mayoría de los participantes. En menos de uno por ciento de los pacientes se han presentado efectos adversos como náuseas o malestar general.

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