Viacrucis de Iztapalapa. / Foto: NTX.

Notimex

MÉXICO. La Macroplaza Cuitláhuac, donde se representarán pasajes bíblicos por la 176 Representación de la Pasión de Cristo, es un tapizado multicolor de sombrillas, los asistentes que llegaron más temprano se aferran a las vallas metálicas para que nadie los mueva de su lugar.

Este Viernes Santo las actividades comenzaron desde la mañana, y aunque la temperatura que se prevé será menor que la de ayer, cuando se registraron 30 grados Celsius, las mayoría de las personas viene ataviados con gorras, lentes de Sol y botellas de agua.

A los más previsores se les nota una blanquecina capa de bloqueador solar, pero son los menos; Angélica Ríos es una de ellas, viene con tres niñas de siete, cuatro y un año de edad, la mujer trae amarrados a los niños con una correa de seguridad para no perderlos.

Ella y su familia son oriundas de Iztapalapa, alcaldía cuyo significado en náhuatl es “lugar sobre la loza en el agua”, pero que paradójicamente es reconocida por ser el territorio que carece de este líquido, así como por tener el mayor número de población, con más de un millón 800 mil habitantes, y albergar la Representación de la Pasión y Muerte de Cristo.

Angélica y su familia no se piensan quedar todo el día, tampoco hacer el recorrido del Viacrucis, quizá una parte, pero no todo por los niños, dijo a Notimex al recordar, mientras miraba a su madre, cómo ella desde pequeña venía de la mano de su mamá a conmemorar los «días santos».

En el perímetro de la Macroplaza, un grupo de mujeres de la alcaldía coloca velozmente agua en bolsas de plástico, trabajan desde temprano para distribuirlas entre las personas, han consumido ya 180 garrafones del vital líquido y 15 costales de naranja, los cuales «volaron” ante la afluencia de visitantes.

En los alrededores, Elías y Celeste vienen con un cartelón en el que se lee, en letras bien grandes: “¿Qué necesita?”, en el cuerpo tienen pegadas pequeñas cajitas con palabras como amor, paz y gratitud, las personas eligen una de las cajas y los muchachos sacan papelitos con mensajes bíblicos que reparten solo «porque sí», y porque es una manera de hacer algo por las personas.

Ezequiel Hernández viene de Hidalgo solo, las arrugas que surcan sus mejillas evidencian unos 70 años de edad, no es muy elocuente porque está muy atento a que comience la Representación y no se quiere perder ningún detalle, cuando termine la conmemoración se va directo a su casa, explicó con mucha seriedad.

Jesús Navarro viene con su nieto Jesús, también vienen solitos, “su mamá trabaja y me lo enjaretó», añadió con una sonora carcajada al mencionar que el niño fue quien insistió en acudir a la Representación por segunda vez, para el abuelo es la primera; no agarraron buen lugar porque llegaron tarde, pero piensan seguir todo el recorrido.

Clemente Mejía atiende un puesto del Locatel, ha colaborado en esta conmemoración desde hace 18 años, en su experiencia, las personas que vienen de otras alcaldías u otros estados son las que más se pierden en el recorrido porque no conocen la demarcación, “los de aquí ya se la saben y se conocen, esos no se pierden nunca”, afirmó.

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