Citlalli López

OAXACA, Oax. Una greca desplegada sobre el basamento recién restaurado del centro ceremonial prehispánico de Teotitlán del Valle es enigma que envuelve a esta comunidad zapoteca, y constituye parte de la primera etapa de la restauración del conjunto Ceremonial Prehispánico de Teotitlán del Valle y la rehabilitación del Corredor Anexo al Curato del Templo Católico.

El trabajo, que ayer quedó inaugurado para su admiración pública, consistió en la talla de piedra para sustituir elementos pétreos deteriorados y un proceso de excavación para identificar el sistema constructivo prehispánico, así como la liberación y restauración del friso.

El corredor restaurado data de los inicios de la época virreinal y conectaba el huerto con el curato de la iglesia. Al fondo, donde hoy se encuentran los muros prehispánicos había un corral de piedra sobre el cual existían caballerizas, así como corrales de pollos y chivos propiedad de los frailes.

Antes de la llegada de los españoles, en el siglo XVI, aquella zona era la plaza ceremonial zapoteca; en la parte oriente tenía un templo principal con una planta arquitectónica en forma de T, cuyo basamento estaba decorado con unas grecas prehispánicas que hacen alusión a la serpiente de fuego, su principal deidad: un dios solar.

Al establecerse los frailes dominicos en el lugar, utilizaron parte del centro ceremonial para construir la iglesia, misma que actualmente conserva todos sus elementos del siglo XVI.

“Son muy privilegiados por tener un centro ceremonial prehispánico, apenas se han restaurado dos muros con grecas, hacen falta muchos más, el trabajo no debe terminar hasta aquí. Por favor sigan cuidando su patrimonio, un legado de los abuelos y el origen de su pueblo”, expresó Leobardo Daniel Pacheco Arias, coordinador del proyecto de restauración de Teotitlán del Valle.

Un dato importante es que el centro ceremonial de Teotitlán del Valle es contemporáneo al de Mitla, por lo que comparten técnicas similares de construcción.

Los arqueólogos que participaron en la restauración consideran que debajo de lo que fue la huerta de los frailes quedó el centro ceremonial del sacerdote prehispánico, quizá una plaza con algún altar, mientras que en el lugar que hoy en día ocupa el atrio de la iglesia, podría haber sido un segundo patio dedicado a ceremonias fúnebres.

Fue en enero de este año cuando se iniciaron los trabajos de restauración, luego de tres años de gestiones para obtener los permisos correspondientes para la restauración del basamento.

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