Citlalli López

OAXACA, Oax. Su nacimiento tenía una condena de muerte prematura. Apenas logró estar de pie y fue colocado tras las rejas sin delito alguno. Hoy no ha cumplido ni los diez años y, aquellos barrotes de hierro son como un grillete en el cuello que día con día lo ahorca. No es el único, en el primer cuadro de la ciudad, decenas de árboles están sentenciados a una penosa agonía.

Manuel Chávez Núñez del grupo Salvando Vidas Oaxaca, señaló que gran parte del arbolado urbano situado alrededor del zócalo, le fue colocada una reja durante su siembra, la cual solamente tiene una función estética, al crecer los barrotes son absorbidos por los árboles lo que afecta su crecimiento.

La indiferencia y la falta de razonamiento humano los hizo seres vivos invisibles. Los llenó de basura, de rayones sin sentido, de declaraciones de amor que a nadie incumbe. Los hizo, incluso, un estorbo a la vida, una afectación a la fachada de un hotel que justificaba su mutilación.

Ni las autoridades ni la ciudadanía han reparado en que las consecuencias del daño al arbolado urbano serían mayores pues realizan funciones específicas a favor de quienes habitan en las ciudades.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los grandes árboles de las ciudades son excelentes filtros para los contaminantes urbanos y las pequeñas partículas, así como disminuir la temperatura en el ambiente entre 2 y 8 grados centígrados.

Ubicado el problema que aqueja a las especies establecidas en el primer cuadro de la ciudad, el Colectivo de Organizaciones Ambientalistas (COAO) solicitó desde la administración municipal pasada la liberación del arbolado urbano para salvarlos de la muerte inminente. La traba, argumentaron, es que se enfrentarían a sanciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El reglamento de arbolado urbano para la Ciudad de Oaxaca de Juárez, es en la actualidad sólo hojas al viento. Las prohibiciones establecidas son violentadas diariamente a vista pública sin que exista impedimento para ello.

De acuerdo con el artículo 6, queda prohibido a toda persona maltratar, provocar fuego, o realizar cualquier acción que provoque daño a raíces, ramas, corteza de los tallos y follaje de los árboles, arbustos y plantas de los jardines, parques, calles, camellones, calzadas y en todas las áreas verdes públicas existentes en el municipio.

Sin embargo, lo anterior no es respetado sobre todo cuando se trata de la instalación de un establecimiento comercial.

El reglamento también prohíbe derribar árboles sin previa autorización; cortar flores y/o frutos de los árboles en lugares públicos; realizar excavaciones que pongan en riesgo la vida de los árboles sin previa autorización o licencia.

Así como fijar, clavar, sujetar, amarrar o colgar letreros, propaganda de cualquier tipo, dirigir o colocar iluminación, cables o cualquier otro elemento, en árboles o plantas que están en áreas públicas, encalar o pintar el arbolado urbano en Jurisdicción Municipal; además de realizar inscripciones, señales o dibujos en los árboles y plantas.

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