Foto: archivo Jorge Luis Plata

Notimex

CIUDAD DE MÉXICO. En México existen 68 lenguas originarias pertenecientes a 11 familias lingüísticas, de las cuales se derivan 364 variantes. Esos idiomas funcionan como cualquier otro en el mundo, son representativas de una cultura o forma de pensar y hablar, y para Jacinto Cruz Huerta, presidente de la Asociación Civil Hogäm´ui, no son limitantes ni sinónimo de atraso, como se ha pensado, son potencialidades y tienen que dar mucho al mundo, tanto como lo que ya le han dado.

Practicante orgulloso de la lengua y cultura hñahñu, fundador de dicho centro cultural, sostiene en charla con Litoral que en la historia del país los grupos étnicos han vivido diferentes etapas, se les había marginado, discriminado, pero los tiempos cambian y ahora hay muestras de que se respeta el lugar que les corresponde en la construcción de lo que es México. Sin embargo, acota, no se trata de que las autoridades volteen a ver lo que necesitan esos pueblos, éstos deben pugnar por ganar espacios y ser visibles.

En Hidalgo existen tres lenguas y una más casi desaparecida, las cuales son el nahua, con aproximadamente 350 mil hablantes; hñahñu, 115 mil, y tepehua, mil 800. Existe otro grupo que se tiene como desaparecido o en vías de extinción, el pame o xi ui, cuyos representantes ya no quieren identificarse como tales, fruto de la discriminación que históricamente ha existido en contra de los pueblos originarios, anota.

La visión de la autoridad es todavía asistencialista, que decide lo que les hace falta y busca resolverlo, pero en su caso y el de Hogäm´ui, la propuesta es revertirla, es decir, que los grupos poblacionales tomen la iniciativa para ganar espacios y hacerse visibles. Que quienes hablan y practican una lengua originaria se distingan como embajadores de esa cultura, para que de ahí se parta para establecer políticas públicas y que quienes quieran conocerlos se acerquen para aprender junto con ellos.

Para ello, en el centro cultural mencionado, que desde hace cuatro años se ubica en la población de Cerritos, municipio de Ixmiquilpan, en el estado de Hidalgo, se han formado diferentes grupos en la lengua y cultura de ese grupo étnico.

“Si la gente quiere saber cómo pensamos y cómo hablamos, que se acerquen y nosotros les enseñamos, cómo nosotros nos hemos esforzado en aprender el español”.

Explica que el método de enseñanza sistematizado por ellos mismos se desarrolla en tres niveles: inicial, intermedio y avanzado, mismos que trabajan en tres líneas, que son el aprendizaje de la lengua escrita, hablada y lectura; historia y, por último, cosmovisión. Así fue diseñado porque para aprender la primera es necesario saber cómo piensa este grupo étnico. Además, hay práctica oral, es decir, se promueve la conversación en lengua hñahñu para perfeccionar su conocimiento.

Al mismo tiempo se llevan a cabo excursiones a sitios naturales, prehispánicos y coloniales donde se pueden apreciar vestigios de la cultura ancestral hñahñu, lo que refuerza el conocimiento de esta civilización, pero que también son pruebas de la yuxtaposición que hubo de las culturas originarias con la hispana, dando como resultado la cultura mexicana. Pero no en una posición superior sobre la otra, sino ambas a la par.

Los indígenas, como se ve, han hecho suficientes aportaciones a lo que hoy es México y no han sido valorados, pero ahora se empieza a ver que inicia ese reconocimiento, a fin de que ahora sí podamos vernos como iguales todos, sin discriminación.

Cruz Huerta, quien aclara que los pueblos originarios prefieren que se les denomine así y no indígenas, pues esta definición proviene de un equívoco tras la llegada de Colón a América, creyendo que había llegado a la India, refiere que esta Asociación Civil trabaja con sus propios recursos, sin apoyos institucionales, y actualmente forman y proyectan a 40 alumnos, algunos de ellos profesionistas, como ingenieros o médicos, para que sean embajadores de esta cultura.

Lo anterior significa que les han buscado espacios para que apliquen lo que han aprendido y no quede como un conocimiento folclórico. De esa manera se abren al mismo tiempo espacios de posicionamiento y visibilización de la cultura hñahñu. Por ejemplo, tienen jóvenes que hacen doctorados en universidades de Guanajuato o una chica que recibió mención honorífica en la Universidad Nacional Autónoma de México, que fueron orientados para aprovechar las oportunidades en esas instituciones educativas.

Otros incluso han participado en intercambios internacionales, dice entusiasta al comentar que en puerta se encuentran estudiantes que acudirán a intercambios en Canadá y Estados Unidos. Aclara, sin embargo, que son oportunidades que no fueron conseguidas por Hogäm´ui, pero que sí orientaron a esas personas para buscar conseguirlas.

Otros optaron por la certificación como traductores en lenguas indígenas y español, para trabajar por ejemplo en la Procuraduría General de Justicia del estado de Hidalgo o incluso en el sector salud, finalizó.

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