Citlalli López 

OAXACA, Oax. Desde 1940, un pequeño taller familiar ubicado en la calle de Zaragoza, Ocotlán de Morelos, es el punto de elaboración de uno de los accesorios más usados y distintivos de los pueblos de Oaxaca, los sombreros.

Bajo la firma Alberly, la familia Gómez García es popular por ser quienes año con año elaboran los sombreros que engalanan a las delegaciones en la Guelaguetza.

 “Fue hace más de 80 años que mis papás empezaron con esta labor, primero con palma e hilo. Con el paso de los años, más o menos por los años 80 comenzamos a elaborar los sombreros conocidos como de panza de burro”, relata Alberto Gómez.

En sus inicios, Emilio Gómez Dávila y Juana García Carreño, sus progenitores, fabricaban todo de manera artesanal con moldes de madera y hormas de hule. Con el paso del tiempo fueron adaptando otro tipo de instrumentos para hacer más funcional la labor, sin perder el toque artesanal.

Aquél rinconcito ocoteco es prueba de que la elaboración de sombreros no es un oficio en agonía. Mensualmente son elaborados entre 500 y 600 piezas por una decena de manos que dependen de esta labor.

Actualmente, contrario a lo que muchas personas piensan sobre este artículo, “el sombrero es una necesidad”, afirma Alberto Gómez, pues además de ser un elemento distintivo de los pueblos de Oaxaca, es resguardo y cobijo, compañía y toque personal; tan es así, que parte de la producción ya es comercializada en Estados Unidos.

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