EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

En los últimos días, perdimos a grandes amigos y a oaxaqueños notables. Hubo decesos de figuras de la política, la cultura y el arte en Oaxaca. Cada quien en su respectiva trinchera y quehacer, hizo de los afectos y la amistad una virtud.

Algunos hicieron de nuestro terruño su segunda patria, en la que decidieron vivir y también morir. Cual si pareciera nota necrológica, es justo hacerles un reconocimiento.

Falleció doña Alicia Pesqueira viuda de Esesarte. Fue la primera mujer que desempeñó el cargo de presidenta municipal de la capital. Pero a lo largo de su vida estuvo vinculada profundamente con las causas de los oaxaqueños, particularmente desde su trinchera de promotora cultural.

Licenciada en Historia por la UNAM, fue desde 1974 directora del Museo de Arte Prehispánico “Rufino Tamayo”, al que convirtió en un referente importante. Fue presidenta del Patronato del “Teatro Macedonio Alcalá” y del Consejo Consultivo del Centro Histórico de la capital, entre otros cargos honorarios.

Partió también Flavio Bayliss Gaxiola. Actuario, egresado de la UNAM. Ex Secretario de Finanzas y Contraloría en el sexenio 1998-2004. Sinaloense de nacimiento eligió desde hace veinte años vivir en Oaxaca, en donde cultivó la amistad de muchos.

Bonachón y con el comentario siempre inteligente, hablaba de la política sin filias ni fobias; sin odios ni resentimientos, sino con la franqueza que siempre lo distinguió.

Nos dejó también, don José Estefan Acar. Oriundo de Santo Domingo Tehuantepec, fue hasta los últimos momentos de su vida, un hombre profundamente comprometido con su tiempo, su circunstancia y gran amor a Oaxaca.

Incansable promotor cultural, de la gastronomía y el turismo. Desde el Patronato Oaxaqueño de Cultura Popular, que presidió de manera honoraria, durante 43 años, fue el alma de “La Presencia de Oaxaca en México”. A lo largo de su vida desempeñó diversos cargos públicos, de elección popular y honorarios, de los cuales recibió infinidad de reconocimientos.

Una pérdida asimismo entrañable es la de Ludwig Zeller, nacido en Río Loa, Chile, en 1927, pero desde 1993 escogió Oaxaca para vivir, en donde murió el pasado jueves primero de agosto. Prolífico poeta y artista visual.

Extraordinario conversador, fue autor de un sinfín de obras cercanas al surrealismo, corriente que asumía con modestia. Era común verlo en exposiciones, tertulias y encuentros culturales y manifestar su cariño al terruño que lo acogió en su seno.

Cada quien tuvo sus méritos, su particular trayectoria pública, privada, forjada en la soledad de su estudio o de su casa. Pero hubo algo que los identificó y fue su cariño por esta nuestra tierra que los vio en su niñez, juventud o madurez, hasta que sus vidas trazaron la recta final.

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