EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/Columna

La temporada de lluvias no solo trae consigo las clásicas inundaciones, granizadas y afectaciones sociales, sino también daños severos a la salud.

Es la época en la que se reproduce el mosco que provoca enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya. Del primero se han detectado centenas de casos, sin que las autoridades competentes pongan en marcha los mecanismos idóneos para la prevención del mal.

En administraciones pasadas, los males provocados por vectores tenían una relevancia especial. Se difundían tanto en los medios masivos oficiales como en privados, las medidas preventivas para evitar el piquete del mosco transmisor.

Aclaro, no soy especialista en el tema de salud. Ello no obsta que, como observadores de la realidad, podamos dar cuenta de las deficiencias o falta de atención en ciertos rubros, en los que no valen ni los tanteos ni las buenas intenciones.

No bastan declaraciones ni boletines de prensa para crear consciencia de dichos males y la urgencia de prevenirlos. Toda inversión pública para difundir las medidas de orientación al ciudadano que vive alejado de los centros urbanos, estará por demás justificada. Carteles, spots de radio, difusión en medios impresos y televisión, habrán de coadyuvar a poner en marcha la destrucción de cacharros, recipientes, llantas viejas, etc., en donde se incuba el vector.

Dicen los especialistas que las medidas de prevención resultan mucho menos onerosas que la hospitalización y la curación del paciente, si son oportunas.

Lo que se trata es que el mosco que produce el dengue u otros males producidos por vector, no inocule su carga letal en la población. Por ello, las campañas de difusión deben llegar hasta los sitios más recónditos de la geografía estatal. Por tanto, es un absurdo escatimar recursos para este propósito.

Hace al menos un año trascendió que en una comunidad de Santiago Yaveo se habían presentado decesos en pacientes afectados por el dengue.

Algunos medios han dado cuenta de que este año las acciones en contra de dicho mal no han sido las idóneas. Una fuente periodística bien documentada, revela que nuestra entidad pasó de 281 casos a 409 en solo una semana. Oaxaca se ubica entre los estados con mayor incidencia en el mal.

¿No es tiempo ya de que se lleven a cabo acciones de difusión para evitar que dicho mal siga haciendo estragos en la población?

En materia de salud no hay que escatimar esfuerzos y pese a la crisis financiera por la que atraviesa el sector, aquí no valen los argumentos y el desgastado discurso de que no hay recursos.

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