EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

En poco más de dos semanas, nuestros representantes populares en el Palacio Legislativo de San Lázaro cumplirán un año de estar en la curul. Según datos periodísticos obtenidos de la Gaceta Parlamentaria y de información legislativa, el desempeño de la mayoría ha sido pobre, en algunos casos nulo. Poco o nada debemos en Oaxaca agradecer a quienes nos representan, ante la máxima tribuna del país.

Se entiende que hay quienes obtuvieron la diputación sin hacer campaña y bajo el efecto López Obrador. Jamás se prepararon para un cargo de gran responsabilidad. Salvo excepciones, desconocen los rudimentos del quehacer legislativo. Pero incluso los que ya han tenido experiencia se muestran opacos, sin luz propia, sin iniciativas. Hay quienes no han presentado una sola a lo largo de un año.

Hay otros que han presentado una cincuentena de iniciativas sin que hayan trascendido más allá de las comisiones. Eso sí, en nuestra bancada de Morena, están algunos de los más faltistas. ¿Sirve de algo un diputado o diputada que no acude a las sesiones y solamente se la pasa regodeándose en el cargo o sólo levantando la mano? Nos hace falta en Oaxaca un Observatorio Ciudadano, que evalúe su lamentable labor.

Sin ánimo de descalificar, la misma tendencia de parálisis e irresponsabilidad se percibe en la Cámara local. Hay muchos pendientes que se siguen postergando. Por ejemplo, la Ley de Austeridad, que tanto se cacarea en el gobierno de la Cuarta Transformación, aquí sigue durmiendo el sueño de los justos. Llama a risa la consigna de “es un honor estar con Obrador”, y darle la espalda a las tesis de su gobierno.

No se ha aprobado la Ley de Protección Animal, tampoco la Ley de Atención a Víctimas. El asunto de municipios en conflicto como es el caso de San Dionisio del Mar, se va postergando, al igual que la ratificación de funcionarios. Una visión crítica del Congreso local da la idea de facciones en la bancada de Morena, en donde cada quien va por donde Dios le da a entender. Hace falta compromiso institucional y social.

La gran oportunidad de servir a sus distritos, en donde la ciudadanía les otorgó la confianza con su voto, se soslaya a menudo por un futurismo político incierto. Ni han servido bien en el cargo y ya están pensando en la siguiente elección. El ciclo infame de reciclaje, ante una ciudadanía que no acierta a discernir cuál es el papel que deben desempeñar sus representantes populares.

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