Dulce Veneno

Burocracia desafinada

Humberto Cruz/Columna

Los integrantes de la Banda de Música del Estado sometieron a votación y así decidieron no tocar en el homenaje luctuoso a Francisco Toledo; de última hora la interpretación del «Dios Nunca Muere» se hizo desde un teléfono celular, fue una afrenta descomunal, no fue un acto de berrinche burocrático, sino la falta de respeto a un hombre que fue solidario con las mejores causas de Oaxaca.

Félix Méndez García, director titular, se dejó arrastrar por la falta de disciplina de un grupo de músicos que desde el año pasado pelea por bases laborales, uniformes, salarios, viáticos y vacaciones.

La Banda de Música del Estado se fundó en 1871, en sus mejores años participó en un encuentro mundial de bandas en Italia, ha recorrido casi la mitad de la República mexicana y algunas ciudades de Estados Unidos, entre sus directores figuran Eduardo Mata y amador torres Pérez el autor del danzón “Nereidas”,  han tocado en presentaciones con  Lila Downs, Natalia Lafourcade y Eugenia Léon y Susana Harp entre otras figuras del medio artístico.

Con la salida de Eliseo Martínez, el maestro “Cheo”, la frágil disciplina colapsó y en los últimos meses los músicos iniciaron una autentica casería de beneficios burocráticos; además de sus ensayos, los integrantes de la banda de música trabajan solo tres horas y media a la semana, en el concierto Bajo el Laurel y la serenatas en el Kiosco de la ciudad, y cuando se presentan, la banda no siempre está completa.

Desde el 17 de diciembre exigieron al gobierno del estado nombramientos como personal de confianza, homologación de salarios con otras agrupaciones similares en el país y citan como ejemplo a Xalapa, Veracruz, donde los músicos ganan casi 19 mil pesos. Para tocar en conciertos especiales en Zaachila y San Marcos Tlapazola demandaba dos días de viáticos de 12 mil 800 pesos cada uno y 64 mil pesos en viáticos para presentarse en Huautla de Jiménez en el mes de marzo de este año.

Después de mucho esperarlo, finalmente les entregaron uniformes completos y una guayabera adicional a los 65 varones y 10 mujeres que integran la banda, semanas después pedían un pantalón negro adicional.

En las prácticas no dan tiempo extra, es más, en un reciente taller con músicos de talla internacional se negaban a trabajar tres horas porque ellos solo ensayan en sesiones de dos horas.

En la Banda de Música del Estado no todos están de acuerdo con lo que ahí está sucediendo por la falta de disciplina que puede contaminar a la Orquesta Primavera y a la Marimba del Estado, pero no a la Orquesta Sinfónica, porque ahí si hay dirección. De cualquier forma, los que no están de acuerdo con el rumbo de la agrupación musical, no pudieron detener la infamia del desprecio al maestro Francisco Toledo.

Adriana Aguilar, secretaria de las Culturas y Artes, debe resolver cuanto antes la crisis de la burocracia en las partituras antes de pasar a la historia como la que debió sepultar a la agrupación musical de mayor tradición en Oaxaca.

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