Rocío Flores

OAXACA, Oax.  Más de 600 mil tortugas han arribando a la localidad de Río Seco en el municipio de San Pedro Huamelula y se han convertido en un símbolo del cambio de conciencia entre los habitantes de la región.

Para los habitantes de Río Seco, localidad ubicada en el Istmo de Tehuantepec, esta parece una actividad común cada año, pero el desfile de tortugas es un espectáculo natural, único y emocionante que se registra desde el mes de julio y se alarga hasta el mes de febrero, entrando la noche, a media noche o al amanecer.

“Aquí no hay horario”, cuenta el comisariado de Río Seco, Isaac Sosa García, durante su caminata nocturna acompañado de Jaime. Ambos esperan la llegada de las tortugas Golfinas (Lepidochelys olivácea), Las Prietas (Chelonia agassizii) y las Laud (Dermochelys coriacea) a esta playa del Océano Pacífico donde habrán de desovar.

La primera arribada masiva de tortugas en este ejido comenzó el 25 julio. Hasta aquí llegaron en promedio unas 15 mil tortugas en tres días. La siguiente fecha fue el 6 de agosto, donde contabilizaron unas 90 mil tortugas. Pero la cifra récord, según Isaac fue del 27 de agosto hasta el 18 de septiembre, cuando contaron unas 536 mil tortugas.

“En 21 días tuvimos un récord de arribo”, cuenta Isaac en medio de esa playa, donde sigue recibiendo a tortugas de distintos tamaños, como lo hace desde el 9 de octubre pasado cuando comenzó la cuarta arribada, en la cual contaron 450 mil especies en tan solo tres días.

Unas décadas atrás estas especies eran víctimas de una explotación desmedida por el ser humano, los habitantes de este ejido vivían de la venta de huevos de tortuga, se alimentaban con ellos, incluso en la región se veían camiones redilas transportando de esta localidad cientos de tortugas para comercializar en la región, pero a partir de los años 80 comenzaron a tomar conciencia de la especie y fueron disminuyendo el consumo y cultivando las tareas de conservación.

“Yo fui depredador, saqueador, vendedor, de todo”, admite el comisariado de Río Seco. Inmediatamente después aclara que ya ha asumido otro papel igual que muchos de los más de 600 habitantes.

Isaac cuenta que al principio, hace un par de décadas, empezaron rescatando nidos, pero con el tiempo fueron orientados de la importancia de la conservación, hoy su labor se concentra en el manejo y cuidado de esta especie apoyando al Centro Mexicano con de la Tortuga, la Secretaría de Medio Ambiente y la Secretaría de Marina. “Apoyamos a los biólogos en el conteo de las tortugas, el rescate de las crías y las liberaciones”, cuenta el comisariado en su recorrido nocturno.

Dice que ahora con un poco de más de control, los habitantes han retomado sus actividades como campesinos, jornaleros, o en trabajos de ganadería, pero también han recuperado poco a poco el respeto a la naturaleza y han observado la visita masiva de esta especie marina como una oportunidad para el turismo en Río Seco.

La localidad es una población ubicada entre el puerto de Salina Cruz  y Huatulco, aún es un área nueva para la actividad turística,  pero debido al gran espectáculo que ofrecen las tortugas en los seis kilómetros de longitud que llegan a ocupar en la playa, sus habitantes tienen la idea de ampliar los recorridos para los turistas,  recién crearon un pequeño centro ecoturístico llamado Flor del Pacífico y cuentan con cuatrimotos para el trayecto, un pequeño restaurante y alojamiento en dos cabañas, donde los visitantes pueden descansar y esperar a ver este gran espectáculo natural y documentarlo como parte de su historia de vida.

La conservación

A pesar de los esfuerzos de conservación y recuperación que hacen comunidades, investigadores, gobierno e iniciativa privada desde la década de 1990, tanto en el ámbito nacional como en el internacional, las tortugas marinas todavía se encuentran catalogadas como especies en peligro de extinción, de acuerdo con el investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL), Alberto Abreu, en gaceta UNAM.

Sin embargo, el que la tortuga marina anide en las playas facilita su protección. “Sabiendo dónde están las podemos cuidar y conservar, lo cual ha cautivado a muchas personas que se han visto atraídas por esta tarea”. Dicha consideración por la naturaleza, expone el especialista, demuestra que, esforzándonos por décadas, podemos obtener resultados positivos.

De ahí su aseveración de que las tortugas marinas se han convertido en un símbolo del cambio de conciencia, además, desde el punto de vista científico, estos animales permiten compaginar la curiosidad por saber y mejorar la condición de una especie por medio de la investigación.  “Es un campo en donde pueden compartirse experiencias con las comunidades y las culturas tradicionales que han usado a la tortuga marina y que ahora comienzan a saber y comprender cómo protegerla”, finaliza.

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