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Notimex

CIUDAD DE MÉXICO. Biólogos celulares mexicanos descubrieron que aumentar los niveles de la enzima ubiquitina abriría la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos para la enfermedad del Parkinson.

Este equipo científico, que se dedica a estudiar factores de transcripción, informó que la pérdida de la funcionalidad de esta proteína por causas genéticas o ambientales es un factor importante para desarrollar la enfermedad de Parkinson juvenil autosómica y del tipo idiopático.

Guillermo Elizondo Azuela, investigador en el Departamento de Biología Celular del Centro de Investigación y Estudios Avanzados (CINVESTAV) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) lleva años estudiando el papel fisiológico de un factor de transcripción conocido como receptor de hidrocarburos de arilo.

El también director del proyecto explicó que “si la enzima ubiquitina no funciona de manera adecuada, la célula acumula proteínas que debieron ser degradadas, lo que se traduce en muerte celular”.

“En particular cuando esto ocurre en la neuronas dopaminérgicas disminuyen los niveles de dopamina, un neurotransmisor que desempeña varias funciones entre ellas la modulación de los movimientos”, puntualizó.

Y aunque no es el único factor, la disfunción de la parkina (ubiquitina) se relaciona con el desarrollo del trastorno neurodegenerativo, informó.

Pero además, la parkina es estratégica en el mantenimiento de la calidad mitocondrial, lo que significa que si se pierde, el estrés oxidativo aumenta, afectando las neuronas dopaminérgicas. 

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