La artista Edith Morales propone una nueva mirada a la diversidad del maíz en el estado

 Rocío Flores

OAXACA, Oax. El interés de la empresa Mars Inc. por patentar un maíz nativo de este estado y hacer un gran negocio alimentario, ha desencadenado esfuerzos para la defensa de la semilla y el campo del arte no está exento en manifestarse en esta problemática.

“Todos tenemos una fuerte conexión con el maíz, es importante que no solo los campesinos se ocupen de esto, es necesario que desde lo urbano se retome”, dice la artista contemporánea Edith Morales, creadora de la instalación escultórica Yoo cua nuniri o autosuficiencia en mixteco.

La artista multidisciplinaria exhibe en la capital de Oaxaca esta pieza que refleja su preocupación por dos grandes temas, discutidos en otros espacios institucionales, políticos y sociales: el territorio y el maíz.

Yoo cua nuniri se compone a su vez de otras propuestas artísticas: Roaló Tlalixtlac, una pieza videográfica en la que Morales proyecta su mirada en tránsito por una milpa; su camino en el surco evidencia su poca experiencia para transitar este espacio de policultivo compuesto por especies como frijol, calabazas, chiles, tomates y maíz como su principal componente y cuyas características genéticas son únicas, pues no requiere fertilizantes agroquímicos, ni tractores para su producción.

La pieza destaca la importancia de la llamada “triada mesoamericana” en el sistema agrícola, es decir, la combinación de maíz-frijol-calabaza, que constituye un espacio dinámico y de gran potencial para la autosuficiencia alimentaria.

La otra pieza titulada Altitud, es una cartografía donde pone de manifiesto la diversidad de los granos según la altura de las comunidades del estado. La propuesta parte de su experiencia con los datos y sistemas contables.  No es un mapa, es una pieza que orienta a la reflexión sobre la geografía oaxaqueña en la que se demuestra también la diversidad de modos de reproducir la vida.

Además de las estadísticas, la artista alimentó su investigación con interrogantes que han sido clave en su proceso creativo.

一Todo el tiempo me estuve preguntando cómo les hago ver a quienes vivimos en un ambiente urbano, lo importante de esta diversidad de maíces en la cultura, y cómo este conjunto de conocimientos milenarios heredados a miles de generaciones de mexicanos quiere ser apropiado por una empresa extranjera voraz (dueña de marcas como Snickers, Pedigree, Wiscas, Orbit, M&M y Milky Way), que solo ve en este alimento un enorme potencial comercial a escala mundial, mientras que, en los campos oaxaqueños, los campesinos lo siembran con todo amor por ser el principal sostén de su forma de vida, cuenta la artista en la sala de arte.

Edith Morales también exhibe finos detalles de este grano, en imágenes que ha logrado reunir como resultado del acompañamiento a la gente que se adhiere a la defensa del maíz. Y acompaña la obra en su conjunto, con textos informativos que agrupó en una pieza más, a la que llama Raíz aérea.

Raíz aérea dice, es la pieza que detonó en parte su interés por exhibir esta propuesta visual con 25 variedades de maíces que hay en nuestro estado, alentada por el curador Oliver Martínez Kant.

“Pero son solo doce razas y tenemos 36”, informa  la artista y adelanta que este proyecto artístico, el cual le ha servido para reconocer su posición frente a la tarea que han emprendido  los pueblos por mantener esta riqueza, va a continuar.

“Ellos (las universidades Davis de California y Winsconsin-Madison y la empresa Mars Inc. No pueden venir a decirnos que fueron ellas quienes descubrieron este tipo de maíz”, concluye.

La muestra Yoo cua nuniri se exhibe en  la galería Parallel Oaxaca, ubicada en el Barrio de Xochimilco

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