Foto: El País

Notimex

MADRID. España apoyó los esfuerzos del gobierno mexicano en materia de asilo tras el golpe de Estado en Bolivia, dando alojamiento a algunos de quienes habían buscado protección en su residencia diplomática o escoltándolos al aeropuerto, se informó hoy.

Las personas que recibieron la ayuda del país europeo carecían de órdenes de detención y quienes salieron del país andino, lo hicieron con el conocimiento de sus autoridades, señaló el gobierno español al atender una pregunta parlamentaria formulada por el opositor Partido Populr (PP).

El expartido gobernante presentó varias preguntas sobre los hechos del 27 de diciembre a las afueras de la residencia mexicana en La Paz, donde elementos de seguridad española tuvieron un incidente con la policía y supuestos vecinos que buscaban la entrega de quienes recibían protección mexicana.

Los elementos policiales españoles estaban encapuchados, mostraron videos, y fueron acusados de entrar de manera subrepticia a la residencia diplomática mexicana, lo que según la canciller boliviana Karen Longaric fue «un atropello» a la soberanía boliviana.

Tras la salida del poder del expresidente Evo Morales ante las protestas por los resultados electorales presidenciales, varios miembros de su gobierno y del en ese momento gobernante Movimiento al Socialismo (MAS), buscaron refugio en la embajada mexicana.

Elementos policiales del nuevo gobierno boliviano cercaron la residencia diplomática mexicana mientras supuestos vecinos y miembros de movimientos sociales, se sumaron para evitar la fuga de los exfuncionarios, según explicaron.

En la respuesta al PP a la que tuvo acceso la agencia Europa Press, el gobierno español narra que desde noviembre la embajadora mexicana María Teresa Mercado había pedido apoyo a España y otros países ante el elevado numero de asilados recibidos.

Por ello la sede diplomática española albergó de manera temporal y por razones humanitarias a un reducido número de personas que temían por su seguridad física en el marco del clima de violencia generalizada postelectoral.

Fue el 27 de diciembre cuando la encargada española de negocios en Bolivia, Cristina Borreguero y el cónsul Alvaro Fernández, visitaron la residencia mexicana escoltados por miembros del grupo GEO, agrupamiento especial de la policía española.

Para Bolivia, la presencia de los diplomáticos y los elementos del GEO, que habían llegado el 14 de noviembre, pudo haber sido un plan para propiciar la fuga de los refugiados.

En su respuesta parlamentaria al PP, se precisa que la del 27 de diciembre fue una visita de cortesía, los diplomáticos españoles no se reunieron con los asilados bolivianos ni recibieron mensajes de ellos o los trasladaron.

Agrega que los miembros del GEO pidieron apoyo a la policía boliviana que rodeaba la residencia mexicana cuando «personas vestidas de paisano golpearon los vehículos de la Embajada e intentaron abrir las puertas», pero sin recibirlo.

Ya en su camino de regreso, un vehículo de las fuerzas de seguridad boliviana los persiguió y trató de embestirlos varias veces.

Describe que en el contexto de hostigamiento a la embajada mexicana, la embajadora Mercado fue quien pidió «actuaciones» a los representantes de España y la Unión Europea.

Fue el delegado eurocomunitario en Bolivia quien dijo a las embajadas europeas que sería «muy positivo» visitar a Mercado para «visibilizar el interés y preocupación» europea en el asunto.

Ese mensaje lo recibió Borreguero y previo acuerdo de la Dirección General para Iberoamérica, en Madrid, hizo la visita pues sería «oportuna» y «consistente» con la línea española de rebajar la tensión.

Se consideró también que otros diplomáticos de la UE en Bolivia ya habían hecho visitas similares.

La reunión de Borreguero y Fernández duró alrededor de tres cuartos de hora, pero al preparar la salida, los GEO fueron impedidos de entrar al fraccionamiento donde está la residencia diplomática mexicana por los policías bolivianos que les informaron que esas eran sus instrucciones.

Tampoco los ayudaron ante las personas vestidas de civil que golpeaban los vehículos, pese a que estaban obligados a hacerlo por la Convención de Viena. Los GEO se cubrieron el rosto tras darse cuenta de que estaban siendo grabados.

Durante una hora Borreguero trato de establecer contacto con los funcionarios bolivianos empezando con la canciller Longaric sin lograrlo, hasta que esta ofreció un vehículo para llevar a los diplomático españoles de regreso.

La respuesta parlamentaria concluye que previo a esos hechos la situación en la seguridad en La Paz había mejorado y los GEO estaban por regresar a Madrid, pero esta comunicación al gobierno boliviano fue publicada en redes sociales filtrado por la administración boliviana.



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