Patricia Briseño

OAXACA. Oax., En Oaxaca, el festejo de la boda tiene sus particularidades, por su apego a los usos y costumbres son eventos rodeados de alegre música y enmarcados por singulares practicas tradicionales, que las convierte en un acto festivo, lleno de novedad y espectacularidad.

En las bodas que se llevan a cabo en algunas comunidades y pueblos indígenas  prevalecen usos y costumbres adaptadas a los tiempos actuales, sin faltar una comida  deliciosa, así como sus diferentes tipos de mezcal, dulces y nieves son parte del mejor menú que se sirve en el fandango.

Y aunque existe un mosaico en las formas de celebrar la unión de dos personas, según la localidad y región de Oaxaca, a continuación dos muestras. 

BAILE DEL GUAJOLOTE

El cronista de Tlacolula de Matamoros, Gerardo García destacó que las bodas en esta comunidad zapoteca de la región de los Valles Centrales de Oaxaca son sumamente coloridas y divertidas.

Además de la convivencia de los novios con familiares en un desayuno previo a la ceremonia nupcial, la fiesta inicia con el recibimiento de los muebles obsequio de los padrinos de bautizo confirmación y primera comunión. Una recepción que se puede llevar algunas horas,

Principalmente a los padrinos de bautizo les corresponde regalar: el ropero; el resto de padrinos debe de obsequiar la estufa, el refrigerador, la alacena, además del comedor, al resto de invitados, la loza, blancos y utensilios de cocina.

En la Sierra Norte y la Sierra Sur tiene una variante, los padrinos deben de entregar de obsequios bailando, por lo que se hacen acompañar por una banda de viento anunciando su arribo a la boda al  ritmo de sones, chilenas, paso dobles y danzones. Un festejo donde muchos participan cargando, pero ríen y reciben una copa de mezcal. 

Un día después, los padrinos son reconocidos por los padres de los novios al entregarles un guajolote vivo, con el que deben de bailar y se reinicia el festejo.

En estas regiones, como en ocurre en Tlacolula, los obsequios son bendecidos por alguna persona adulta o caracterizado  para agradecer a los padrinos y dar la bienvenida al nuevo matrimonio.

RAPTO ACORDADO Y AVALADO.

Francisco Anzueto, oficial del Registro Civil en la región del Istmo refirió que en las Secciones Séptima, Octava y Novena, así  como en  Álvaro Obregón y Chicapa de Castro, ubicados en Juchitán de Zaragoza, prevalece la tradición prematrimonial del “rapto”.

“Previo a la boda, expuso,  los novios acuerdan  la fecha en que se concretará  el rapto. Un acto consensado por ambos que también involucra a los padres y amistades del novio quienes se encargarán de  lanzar cohetes anunciando la consumación de la unión.

Tras la primera relación sexual. Horas más tarde del rapto, un discreto grupo de mujeres adultas mayores apoyan a la chica tras su primer encuentro intimo con su pareja. 

Acto seguido, a petición de los padres del novio, las mismas mujeres –reconocidas entre la comunidad por su probidad–  habrán de dirigirse a la casa de la joven para anunciar la decisión de la nueva pareja, y  también acordar la fecha del matrimonio.

“Estas prácticas tienen ya variantes,  se han hecho más flexible y no son  tan estrictas como eran antes, esto para evitar eventualidades que abonen a estigmatizar esta tradición zapoteca”, subrayó.

EL DATO:

De acuerdo con las estadísticas del IEGI, en nuestro país cada año se realizan cerca de 600 mil matrimonios; 42 % de la población mayor  de 15 años está casad, y el 16% vive en unión libre. Así pues, seis de cada 10 personas de15 años o más viven en pareja.

En contraparte, 18 de cada 100 matrimonios terminan en divorcio, y muchos más, a pesar de seguir unidos, viven atormentándose o en la indiferencia .

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.