EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Desde hace una década al menos, hemos escuchado una y otra vez, que urge la construcción de un relleno sanitario, luego de que el existente, ha cumplido prácticamente su ciclo de vida. Hace algunos años corrió el rumor de que se había ubicado el terreno ideal en cercanías de Ocotlán de Morelos. Después que no. Y se aplicaron millones de pesos para ampliar el existente, ubicado en jurisdicción de la Villa de Zaachila, zona que años después devino botín de organizaciones y dirigentes sociales.

Hace un par de años, los medios de comunicación dieron cuenta de la posible construcción del citado relleno sanitario, en terrenos del municipio de San Andrés Zautla. La especie la desmintió el titular de la Secretaría del Medio Ambiente, Energías y Desarrollo Sustentable (Semaedeso), Samuel Gurrión, en su pasada comparecencia ante el Congreso del Estado. El proyecto ya no va. Otro más que se va, literalmente, a la basura. Como muchos otros que han sido sólo cuento, para devenir al final, un fracaso.

En lugar de construir uno nuevo, se invertirá para ampliar el existente –dijo-. Sin embargo, en lo que no se ha reparado es que vecinos y habitantes de una decena de colonias que se han asentado desde hace años en las inmediaciones del tiradero de basura, ya no quieren permitirlo. Es evidente que ahí se impone otro tipo de intereses. Dicho espacio, en donde se depositan a diario cientos y cientos de toneladas de desechos sólidos, de los municipios de Oaxaca de Juárez y más de 20 del área conurbada, se convirtió desde hace mucho, en un resorte del arreglo político.

Ya es común que grupos ahí establecidos cierren el tiradero, en demanda de tal o cual cosa. Que los habitantes de las colonias ahí asentadas, cierren el crucero denominado de la Y griega, para exigir determinada prebenda o que les cierren los accesos a los camiones recolectores. Esto se traduce en falta de recolección y que nuestra capital, sobre todo en temporadas vacacionales, dé una pésima imagen con esquinas, mercados o parques, llenos de desechos sólidos. Esa dimensión ha alcanzado la cultura denominada del chantaje.

Lo cierto es que nuestra capital y el área conurbada ya requieren de un nuevo relleno sanitario. El que está en operación actualmente ya es insuficiente, pero, además, como decimos antes, los asentamientos que se ubican cerca, son hoy en día instrumentos de inseguridad, violencia y chantaje. Que esta necesidad no sea sólo proyecto fallido, como muchos, sino una realidad. Para ello, hay que agotar los canales institucionales y construir un depósito de desechos, con los instrumentos tecnológicos, que ya están al alcance del gobierno y de las empresas que se dedican a este tema.

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