EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

El segundo “puente largo” de 2020, está ya a la vuelta de la esquina. Dichos espacios de tiempo son una bocanada de aire fresco para la industria turística nacional y local. Los visitantes que llegan del país o el extranjero en esos fines de semana, dejan casi siempre una buena derrama económica. El de principios de febrero, como lo dio a conocer el titular de la Secretaría de Turismo, dejó una buena suma tanto en la capital como en los destinos de playa.

No es pues fortuito que, cuando el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, señalara en una de las clásicas mañaneras, que dichos puentes iban a desaparecer, pues hay que alentar el homenaje a los héroes o símbolos nacionales, en los días que corresponden, muchas voces se elevaron para criticar dicha medida. En efecto, no hay sector más castigado en esta administración federal que el turismo.

Un duro revés fue la desaparición del programa de apoyo a los “pueblos mágicos”. Capulalpan de Méndez, la Villa de Mitla, San Pedro y San Pablo Teposcolula, Huautla de Jiménez y Mazunte, tienen que seguir brillando con ese reconocimiento, con sus propios medios. Otro duro golpe fue la reducción presupuestal para la promoción y la publicidad de nuestros destinos turísticos y sus atractivos. En fin, hay una malentendida política hacia este rubro.

Nada sería más pernicioso que el gobierno federal siga adelante con su propósito de eliminar los citados “puentes largos” que, está demostrado, representan un aliciente para la industria sin chimeneas. Para la Ciudad de Oaxaca, los Valles Centrales y los destinos de playa, particularmente Huatulco y Puerto Escondido, sería un duro revés. No se entiende que el turismo puede ser un pivote importante del desarrollo económico del país.

Ojalá que el gobierno de la llamada Cuarta Transformación, consciente del nulo crecimiento económico que se registró en 2019 y de los pronósticos preocupantes para este año, deje atrás las posturas cerradas, en favor de políticas públicas más eficaces. México tiene que dejar atrás el paternalismo y apostarles a los sectores productivos. Por los informes que se han dado al respecto, ciertamente la industria turística local ha registrado en este gobierno estatal, un repunte importante.

He ahí la preocupación por la posible suspensión de los multicitados puentes largos. Y nuestras autoridades deben hacer lo propio para evitar que dicha medida continúe fustigando a la única industria limpia que tenemos: el turismo. Oaxaca tiene un gran potencial. No permitamos que políticas erráticas sigan alentando la pobreza.

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