EL COMENTARIO DE HOY

Juan Peréz Audelo/ Columna

Lo que en un principio fue motivo de guasa, del despliegue creativo e ingenio de los mexicanos, plasmados en memes y mensajes de ironía, resultó ser algo, mucho más serio. Nos referimos a la pandemia de Coronavirus o Covid-19, que hoy mantiene a países como Italia, España, Francia, Estados Unidos y otros, paralizados o semiparalizados; los mercados financieros colapsados y a nuestros connacionales, preocupados por los contagios. Y llega, justamente, cuando el sistema de salud en el país, se encuentra prácticamente colapsado. Más aún, cuando en el gobierno federal nadie quiere hablar del tema, como si fuera un anatema.

En efecto, la famosa lucha anti-corrupción, prioridad del gobierno de la Cuarta Transformación, pareciera haberse impuesto por encima de la responsabilidad de salvaguardar la vida de los mexicanos. Ahí hay que encontrar la hebra del desabasto de medicina, la desaparición del Seguro Popular y su conversión a Instituto Nacional para el Bienestar (Insabi), que no tiene ni reglas de operación y, podíamos decir, ni pies ni cabeza hasta este momento.

Como decíamos la semana anterior: ¿Cómo decir pues, que estamos preparados para hacerle frente a el Covid-19, que ha dejado ya miles de muertos en China y países europeos, si no se ha podido diseñar una estrategia para una situación crítica? Todo se ha remitido a declaraciones, impacto mediático, maquillaje de cifras y un enfoque epidemiológico superficial. Abrazos y besos, en plena crisis sanitaria.

Lo que ha ofendido al pueblo mexicano, es la superficialidad con la que el gobierno federal ha tomado esta pandemia; la ligereza con la que se ha visto el impacto de dicho mal en nuestra economía; la caída de los precios del petróleo y la depreciación de nuestra moneda frente al dólar. Recién se han puesto en marcha los protocolos para enfrentar una situación de emergencia sanitaria, sin advertir las expectativas de una crisis.

El gobierno estatal ha emitido medidas de restricción para eventos masivos, que pueden ser severos, pero no por ello innecesarios. La prevención es el mejor antídoto para muchos males. Pero ésta debe ser una labor de corresponsabilidad que nos debe involucrar a todos como ciudadanos. Oficialmente, los Servicios de Salud de Oaxaca, reconocieron el pasado viernes, dos casos del mal y se han tomado las medidas pertinentes al respecto. Se ha optado, asimismo, por la suspensión de las actividades escolares.

No somos inmunes, sino terriblemente frágiles para males como éste, que se ha extendido por el mundo sin freno alguno. Hago votos porque las medidas que se han decretado nos ayuden a todos a superar cualquier contingencia. Hay que poner pues, algo de nuestra parte.

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