EL COMENTARIO DE HOY

Juan Peréz Audelo/ Columna

Los temas de hoy son: la pandemia de coronavirus o Covid-19 y las medidas enérgicas que ha asumido, aunque con claroscuros y contradicciones, el gobierno federal, para suspender labores no sustantivas, en la administración pública federal. Ni cierre de fronteras ni, mucho menos, estrictos protocolos que han asumido otros países. El gobierno estatal ha tomado sus propias providencias. Varios municipios han cerrado sus accesos y el de la capital, insiste en que la ciudadanía permanezca en casa.

Sin embargo, ¡oh, paradoja!, el mismo gobierno de la llamada Cuarta Transformación ha seguido con la práctica de eventos masivos, en donde el contagio puede ser letal. Eso se advirtió durante la pasada visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a Oaxaca. Saludos de mano. Nada de sana distancia. ¿Cómo entender pues o discernir las recomendaciones de las autoridades de salud, ante escenarios como éstos?

Los dirigentes del llamado Cártel 22, haciendo un llamado al 20 por ciento de su membresía para que se concentraran en Guelatao, a fin de fijar la postura del Movimiento Democrático que dicen encabezar, en el marco del natalicio de don Benito Juárez o los y las diputadas de Morena, en la Legislatura estatal, empecinados en seguir convocando a sesiones. O dirigentes de organizaciones sociales, normalistas y demás, empecinados en emprender acciones de chantaje. Es decir, las medidas de prevención decretadas, simplemente les valen gorro.

¿Eso será indolencia, irresponsabilidad o afanes suicidas? Está claro que aquellos países que minimizaron las advertencias, hoy están padeciendo los estragos fatales. ¿No podemos mirarnos en ese espejo? Para los oaxaqueños sigue prevaleciendo aquella máxima de que “se predica con el ejemplo”.

Para algunos pueden parecer medidas extremas las que ha instrumentado el gobierno municipal de la capital oaxaqueña, en el sentido de que la policía invite respetuosamente, a los ciudadanos que pasean o permanecen en parques o lugares públicos, a retirarse a su domicilio. Sin embargo, no lo son. Toda medida que apunte a salvaguardar la vida de los oaxaqueños, puede ser considerada enérgica, pero no por ello irresponsable.

En fin, hago votos porque todos hagamos nuestra parte y seamos corresponsables, en esta contingencia. Se entiende que los efectos más graves están por venir. Esperemos que las acciones emprendidas y la unidad de todos, nos ayuden a sortear con fortaleza, pero también con estoicismo, cualquier emergencia, por más grave que ésta sea. A lo largo de su historia, Oaxaca ha padecido pestes, epidemias, sismos y tragedias. Y siempre ha salido adelante. Esta vez, estoy seguro, no será la excepción.

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