EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Desde la semana pasada se aplican en Oaxaca nuevas reglas para hacer frente a la pandemia Covid-19. Algunas pueden ser contrarias a los derechos humanos, como han dicho algunos, al interpretarse como suspensión de garantías. Sin embargo, es la única forma en la que los gobiernos estatales y municipales, como es el caso de Oaxaca, pueden evitar mayores contagios. Es cierto, hay especificidades. No todos pueden quedarse en casa. Cientos o miles tienen que salir a ganarse en pan.

Los contagios y defunciones siguen creciendo en el estado, luego de ser considerada como una de las entidades que no ha respetado las medidas de prevención. Es más, la tasa de mortalidad en casos confirmados es mayor a la del país. Y apenas estamos en el inicio de la Fase 3. Pese a ello, y eso hay que decirlo, hay personas que siguen con la idea absurda, ignorante y torpe, de que ello es un invento; que no existe; que es una burla. No se trata de culparlos. La ignorancia es inherente a una sociedad, producto del rezago educativo que, por cierto, en la actual administración ha tratado de superarse.

Por ejemplo, uno de los argumentos esgrimidos por el magisterio oaxaqueño para poner en marcha el programa educativo desde casa, es que hay en la entidad una gravísima deficiencia de conectividad. Es decir, hay comunidades en donde no hay internet, que, si mal no recordamos, ha sido una de las promesas del gobierno de la Cuarta Transformación. Además, se argumenta de que, en virtud de las condiciones de pobreza, no en todos los sectores sociales, sobre todo rurales, los alumnos tienen una computadora y aún televisión.

No les hace falta razón. Sin embargo, también hay que reconocer que de alguna forma la excesiva politización; de los sobados argumentos de culpar de todo a la política neoliberal; a las políticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico –la OCDE-, entre otros, nuestro magisterio le ha dado la espalda al desarrollo tecnológico; al uso del internet; a las nuevas tecnologías de los sistemas computacionales, sobre todo en el nivel básico.

Hay que leer entre líneas el famoso Plan para la Trasformación de la Educación en Oaxaca –el PTEO- para darse cuenta que se privilegian términos como “colectivos”, “educación comunitaria”, “clases sociales” y otros. Pero no se ubica en el tiempo en que vivimos. Un niño de seis años de edad manipula un teléfono móvil con mayor habilidad que cualquier adulto. No podemos pues negarnos a esa realidad. Pero ahí están los Libros de Texto Gratuitos, que serán la piedra angular en esta emergencia sanitaria.

Que esta etapa que estamos viviendo y el hecho de que las autoridades privilegien la salud de alumnos y maestros, evitando las clases presenciales, sirva además para que al magisterio oaxaqueño le caiga el veinte de la importancia de la tecnología, para demandas y luchas futuras.

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