Juan Pérez Audelo/ Columna

El pasado viernes 1º. De mayo, en medio de la contingencia sanitaria, trascendió la firma de las autoridades municipales de la región del Istmo de Tehuantepec, con los gobiernos federal y estatal, para llevar adelante el llamado Proyecto Transístmico o Tren Interoceánico. Como lo hemos comentado en este espacio radiofónico, es un viejo anhelo de los oaxaqueños, que sigue firme, no obstante proyectos anteriores fallidos.

Ha pasado casi año y medio de que lo anunció el presidente López Obrador y el avance ha sido poco significativo. Trascienden reuniones, cónclaves empresariales y de funcionarios de diversos niveles, sin que la ciudadanía pueda constatar su desarrollo. Hay que recordar que ya se llevó a cabo una consulta con los pueblos originarios que se verían afectados o beneficiados, la cual no tuvo el éxito que se esperaba. Es evidente que en dicha región prevalecen muchos intereses de grupos y organizaciones, que harán todo lo posible para obstaculizar dicho proyecto.

La semana pasada, simplemente, un grupo numeroso de organizaciones ambientalistas, académicos, grupos indígenas y otros, difundieron un manifiesto en el cual rechazan el llamado “Programa de Desarrollo Integral del Istmo de Tehuantepec-Corredor y Tren interoceánico”, pidiendo su cancelación porque lo consideran –cito textualmente-: “un grave atentado, en contra de la Naturaleza, de los Derechos de los Pueblos Indígenas y del Pueblo Negro, de la Soberanía Nacional y de la supervivencia de las generaciones futuras de la región del Istmo y de todo nuestro país”.

Paradójica y contradictoriamente, se pronuncian “por construir una propuesta alternativa sobre las formas de vida adecuadas al entorno sociocultural y natural de esa región, mismas que tengan como base el bien común, el bienestar de las comunidades y de la población urbana pobre, y que contemplen prioritariamente los derechos de la naturaleza y de las poblaciones afectadas». Sin embargo, es bien sabido que todo proyecto de desarrollo regional siempre estará bajo la mira de la presión y del cuestionamiento, de quienes ven en el mismo un atentado a sus costumbres o sus intereses particulares. El ejecutivo estatal ha manifestado que se trata de un proyecto incluyente, sin embargo, en tanto no se subsanen dichas inconformidades; en la medida en que no se busquen los consensos y se develen los intereses que mueven a dirigentes de varias organizaciones, que se oponen de manera sistemática a este importante proyecto, éste puede ir al fracaso. Por lo pronto, el aval de los presidentes municipales representa un paso importante

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