EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Desde 1981, durante la Conferencia de Naciones Unidas para Promover el desarrollo de nuevas fuentes de energía, México ha suscrito diversos instrumentos internacionales al respecto. Entre ellos, los que promueven compromisos respecto a la lucha contra el cambio climático y el llamado efecto invernadero, como el Acuerdo de París, sobre este tema, del que nuestro país es parte desde septiembre de 2016.

El desarrollo de energías limpias pues, no es una invención ni ocurrencia de quienes las promueven, ni porque los aerogeneradores –o ventiladores, como les llamó el presidente López Obrador- hagan feo el paisaje. Es una necesidad apremiante para hacer el mundo más saludable, evitar las emisiones de carbono y sus efectos, ante el abuso en el consumo de combustóleos, carbón y otras fuentes.

Oaxaca es el estado pionero en la generación de energía eólica, gracias a los abundantes vientos de la región istmeña, sobre todo en la zona de La Ventosa. Sin embargo, de manera premeditada, dolosa y contra derecho, primero el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y luego la Secretaría de Energía, conducida por alguien que ha exhibido su ignorancia respecto al tema, impuso una serie de limitaciones, prohibición de permisos y trampas, para la generación y construcción de nuevas plantas eólicas o solares.

De espaldas a los convenios internacionales suscritos, a las exigencias del mundo contemporáneo que les apuesta a las energías limpias, se pretende arrinconar al pueblo mexicano a seguir dependiendo de una empresa paraestatal, acartonada, anclada en modelos viejos, que además perdió el monopolio de la generación de energía, con la reforma energética de 2013.

Dicha medida, calificada como arbitraria, torpe e ignorante, es evidente, tiene un trasfondo político. Es, además, un golpe a nuestro estado, pues en el Istmo hay al menos una treintena de parques eólicos, que no sólo generan energía limpia, sino, además, impuestos y empleo. La idea es prohibir la interconexión y dejarle el monopolio a conocida paraestatal.

“Los 169 activos solares y eólicos que serán impactados –dice la revista Forbes- suman casi 25 mil millones de dólares en inversión en 25 estados del país y representan casi 78 mil empleos directos en manufactura, construcción, operación y mantenimiento”. Es por ello que el acuerdo publicado de manera subrepticia en el Diario Oficial de la Federación, ha tenido un rechazo generalizado. Bien visto, es un duro revés a Oaxaca, a las inversiones de las que estamos urgidos y a una industria pionera. Estamos pues ante un evento autoritario, burdo y alevoso.

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