EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

En una de sus conferencias de prensa vespertina, la semana pasada, el Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud del gobierno federal y vocero del tema de la pandemia Covid-19, Hugo López-Gatell, se preguntó: “En Oaxaca, ¿qué pasa en Oaxaca?”. Y mencionó a la capital oaxaqueña y el área conurbada. Ese día, el número de contagios había crecido en 161 casos. Y los decesos rayaban en más de ochenta. En efecto, estamos hoy en día en uno de los primeros lugares a nivel nacional, con más de mil casos positivos y más de cien decesos.

Uno de los factores que más ha influido para llegar a este estado de cosas, es que la movilidad ciudadana no se ha limitado, sino que se ha disparado. Desde el anuncio de que el 18 de mayo podría volverse a la “nueva normalidad”, la disciplina que, en su momento tanto ponderó el ejecutivo estatal, se relajó por completo. Hay zonas de la capital oaxaqueña –que es la que más contagios ha registrado- en donde parece que vivimos tiempos normales, donde la mayoría gozaba de cabal salud.

El jueves anterior, el edil de la capital oaxaqueña reconoció como uno de los principales focos de contagio, la Central de Abasto. Se han documentado varios casos ahí. Y ello es parte de la interacción de proveedores de frutas, verduras y otros, con compradores locales. Dos policías municipales que estuvieron atendiendo los filtros sanitarios ahí, han fallecido. Otros dos más –dijo- se encontraban fuera de actividad: uno intubado; otra en aislamiento domiciliario.

A pesar de las evidencias, de la letalidad de la pandemia, del pleno conocimiento de que aún no hay vacuna ni cura; del fallecimiento de miles de personas en el país y cientos en Oaxaca, además del posible colapso del sistema hospitalario, hay quienes siguen enarbolando su ignorancia, con el pueril argumento de que “el mal no existe”. Es cierto, mucho influyeron en ello, las torpes declaraciones oficiales, en el sentido de que el nuevo coronavirus era una invención neoliberal.

Entiendo que estamos en una fase crítica. Lo peor –dicen los especialistas- aún no ha llegado. La ley garantiza los derechos de cada quien a circular libremente por donde le plazca. Es pues una situación de corresponsabilidad ciudadana; de sentido común; de convivencia social y apostarle al bien común, en cumplir con las medidas de prevención. Estamos conscientes de que nadie puede obligarnos a permanecer en casa. Pero estoy convencido también, de que a todos nos interesa volver a esa normalidad perdida; con la vida nuestra y de la aquellos a quienes queremos, a salvo. Si no hemos aprendido de lo que ya hemos visto, la lección, creo que estamos perdidos.

Aprovecho este espacio para enviar a la familia Márquez Rodríguez, Márquez Moreno, y al equipo de trabajo de ORO-Radio, mi felicitación por el 79 aniversario de la XEAX, pionera de la radio en Oaxaca.

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