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LONDRES. Los trabajadores de salud de Reino Unido que provengan del extranjero ya no tendrán que pagar los costos de la visa de trabajo que normalmente se impone, tras una orden de Boris Johnson, resultado de la presión del congreso.

Los empleados de salud pública que no nacieron en el Reino Unido tenían la obligación de pagar alrededor de 400 euros al año por trabajar en el país y el gobierno de Johnson pretendía extender este costo a aproximadamente 700 euros, pues recibirían atención sanitaria.

En la cámara calificaron esta medida como “inmoral y malvada”, sobre todo mientras los trabajadores de la salud son quienes se han enfrentado de forma más dura en contra de la pandemia de COVID-19.

Hasta el momento 65 mil trabajadores en Reino Unido son extranjeros y aproximadamente el 13 por ciento son trabajadores de la salud en diferentes áreas. Tras asegurar que reflexionó sobre la medida, Johnson aclaró que no sólo no aumentará el cargo, sino que lo retirará del todo.

Su propio partido se opuso a la medida que la opinión pública ya calificaba de poco atinada y Andrew Boff, líder del partido conservador, aseguró que se debe reevaluar el trato al personal médico a partir de la pandemia.

Matt Hancock, ministro de salud, aseguró antes del anuncio oficial del recorte, que se analizaba este cargo entre los integrantes del gobierno pues el esfuerzo para combatir la pandemia lo han realizado por igual los miembros de las instituciones de salud sin importar su origen.

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