Escuela primaria en la capital oaxaqueña/Foto: archivo Jorge Luis Plata
Citlalli López

Sin agua y en hacinamiento, así podría ser el regreso a la “nueva normalidad” en escuelas de Oaxaca si no se subsanan las carencias que existen, alertó Felipe Sánchez Rodríguez, Coordinador Adjunto del Centro Calpulli A.C, organización de la sociedad civil que fomenta los derechos de las y los niños.

“Después de esta pandemia hay muchas cosas que se tienen que cuestionar, hay aulas en donde hay una sobrepoblación de estudiantes y donde el metro y medio que se pide o exige a la población no se puede respetar. Tampoco se está hablando de que tiene que haber agua en las escuelas, de que tiene que haber jabón, gel y que no sean nuevamente los padres y madres de familia quienes tienen que poner estas cosas”, indicó.

Ante el escenario de desempleo y pobreza que se avecina, agregó, trasladar a los padres y madres de familia la responsabilidad del abasto de equipos de limpieza de los centros escolares, es irresponsable.

Por poner un ejemplo citó lo que ocurre en Lomas de San Jacinto en donde las carencias de las escuelas obligan a la población estudiantil a aportar cuotas.

En el contexto actual los habitantes de la zona estarían imposibilitados a hacerlo debido a que casi en su totalidad la población está inmersa en el sector informal.

“Actualmente no están activos, ellas y ellos ya no tienen trabajo. Cuando regresen a clases las niñas y los niños no van a poder solventar las cuotas para el jabón, para la pipa de agua, para el cloro”, expuso.

Al considerar lo que la Organización Mundial de la Salud ha indicado respecto de que el virus SARS-Cov2 llegó para quedarse, Sánchez Rodríguez manifestó que se debe aprender a vivir con éste pues el aislamiento también ha incrementado los riesgos de violencia y desatado crisis emocionales.

“No podemos prolongar el aislamiento. Sí se debe tener un regreso a la vida activa, pero haciendo muchos cambios”.

Evitar un brote de COVID-19 en la población preescolar -consideró- es sumamente difícil debido a la dinámica de las y los niños en su desarrollo.

Sin embargo -indicó- el regreso a la nueva normalidad, calificativo que consideró contradictorio y que busca regresar a la cotidianidad sin cambiar nada, podría analizarse para la población escolar a partir del quinto de primaria disminuyendo el número de población por salón de clases.

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