Foto: Jorge Luis Plata
Citlalli López

OAXACA, Oax. El asesinato de la indígena Ikoot, Okas Marissa Rangel Oviedo en la masacre de San Mateo del Mar refleja omisión, el fracaso de las instituciones gubernamentales en la aplicación de las medidas cautelares y la falta de fuerza en la defensoría de los derechos humanos del pueblo de Oaxaca en hacerlas valer.

Okas Marissa al igual que otras cinco mujeres más de aquel municipio habían advertido con antelación que la problemática iba en escalada y era tal que sus vidas estaban en riesgo, la normalización de la violencia contra las mujeres llevó a que su exigencia de seguridad y justicia fuera ignorada.

El cuatro de mayo pasado acudieron ante la Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca para denunciar al agente municipal de Huazantlán del Río, San Mateo del Mar, José Luis Chávez Salinas por violaciones a derechos humanos del que fueron objeto el dos de mayo al ser sacadas a la fuerza de sus casas y entre golpes y actos de abuso sexual trasladadas a la cárcel.

En su momento Okas Marissa denunció que ella y su hija de tres años de edad fueron sustraídas de su domicilio a jalones de cabello y posteriormente encarceladas a manos de varios hombres encapuchados y con armas, estando dentro de la cárcel junto con las demás mujeres llevadas a la fuerza sus agresores empezaron a quemar papeles y documentos debido al humo producido comenzaron a asfixiarse y entre gritos sus agresores amenazaron con quemarlas y colgarlas.

Un día después de haber acudido a la Defensoría, el organismo autónomo emitió un comunicado en donde aseveró haber emitido medidas cautelares, en el comunicado 162 publicado en su página informó de las medidas generales dictadas, en estas pidió a la Secretaría de Seguridad Pública que elementos de la Policía Estatal Pública realizaran recorridos y vigilaran la zona, además de implementar acciones para garantizar la integridad física de la población.

Así mismo requirió a la Fiscalía General de Justicia del Estado que iniciará la carpeta de investigación correspondiente y se emitirán las medidas necesarias, en tanto que a la Secretaría General de Gobierno solicitó llevar a cabo las acciones necesarias coordinadas con las áreas competentes para evitar la consumación irreparable de violaciones a los derechos humanos.

Las sobrevivientes de aquella agresión del cuatro de mayo también acudieron a la Fiscalía a interponer la denuncia penal, sin embargo, ninguna instancia pudo garantizar la vida de Okas Marissa Rangel Oviedo quien fue asesinada a golpes, la indígena Ikoot era madre soltera de dos niñas, una de seis y otra de tres años.

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