EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Uno de los factores que históricamente han incidido para que Oaxaca siga caminando a la zaga del desarrollo nacional, es la obsesión política de actores y partidos; de grupos y facciones, para cobrar venganza o ajustar cuentas con el pasado. Quien llega y se asume estar en el poder, obnubilado por algo que sabe es efímero, se empecina en desenterrar el hacha de guerra y arremeter contra sus adversarios o enemigos políticos, aunque sólo sean fantasmas del pasado.

Hay quienes viven recordando agravios que, presumen, les afectaron. Pero sólo miran la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. Es el caso de aquellos que el pasado domingo, actos vandálicos de por medio, quisieron mantener en la memoria colectiva el fallido desalojo del 14 de junio de 2006. Encapuchados como entonces, causaron destrozos y saqueos, amparados en una sesgada libertad de expresión. Pero lo que más indigna a la sociedad, es la impunidad.

No faltarán aquellos, que en esta crisis sanitaria del Covid-19, ya se aprestan para celebrar este 19 de junio, el cuarto aniversario de aquello que, con eufemismo, han llamado, “Los Mártires de Nochixtlán”. Unos pocos vivos se montaron sobre los difuntos y han aprovechado para medrar con su memoria. Nos referimos al llamado Comité de Víctimas, que ha creado un clima de inestabilidad y violencia en dicha población.

Pero hay otros más que, soslayando la delicada agenda política que se necesita construir para Oaxaca y enfrentar los gravísimos problemas económicos y sociales que se avecinan, pierden el tiempo en nimiedades. Nos referimos a ciertos diputados y diputadas locales, de la bancada mayoritaria que, empecinados en darse baños de pureza y de un protagonismo ominoso e irresponsable, continúan desenterrando supuestos agravios del pasado.

Insisto, en estos tiempos de emergencia sanitaria; con un numeroso catálogo de contagiados y fallecimientos; cuando la prioridad de todos –así lo estimo- es salir bien librados de este mal, para el que no hay vacuna ni cura, ¿a alguien medianamente cuerdo, le importa que, de placas o leyendas en el edificio legislativo de San Raymundo Jalpan, se elimine el nombre del ex gobernador Ulises Ruiz? ¿Es esto una prioridad?

Por supuesto que no. Es una forma burda de seguir abonándole al encono ciudadano y el odio entre los oaxaqueños. Es una estrategia torpe para maquillar incapacidad, ignorancia y perder el tiempo, dando palos de ciego, sin haber construido a más de año y medio de gestión, parte de ese andamiaje jurídico, sobre el caminan las instituciones locales. Sin duda pues, en materia legislativa, cada vez estamos peor.

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