Columna/ Juan Pérez Audelo

Estos tiempos de pandemia han sido, asimismo, de protestas y de rabia ciudadana, sobre todo cuando se trata de poner en la picota, los abusos policiales. El miedo y la falta de una cultura de la denuncia ha hecho que algunos casos se hayan ventilado en los medios de comunicación, días o semanas después de haber ocurrido. La mecha que detonó este tema, fue el asesinato del afroamericano George Floyd, el 25 de mayo, en Minneapolis, Estados Unidos. Fue detenido y sometido con brutalidad por un policía, con la rodilla en el cuello, lo que propició su muerte y provocó protestas nunca vistas en nuestro vecino del norte.  

El 4 de mayo en la población de Ixtlahuacán de los Membrillos, Jalisco, el joven Giovanni López, de oficio albañil, fue detenido por elementos de la Policía Municipal de dicha comunidad. El motivo fue, según algunas fuentes, no llevar cubre-bocas, que el gobierno local había impuesto a la ciudadanía. Fue llevado a los separos y después, ya grave, a un hospital de la capital jalisciense. Cuando se suponía que saldría libre, su familia fue informada de su fallecimiento.

Sin embargo, uno de los hechos que cimbró la conciencia ciudadana es el caso del joven Alexander Gómez, futbolista, sano, un buen muchacho, como lo describió su familia, quien fue asesinado por elementos de la Policía Municipal de Acatlán de Pérez Figueroa. Una zona violenta, parte de esa tierra de nadie en que se ha convertido la Cuenca del Papaloapan. Si bien es cierto que hubo intentos de sembrar pruebas o confundir a las autoridades, el presunto responsable fue ya vinculado a proceso.

Pero, justo cuando se ventilaba este deplorable hecho criminal, se hizo público en redes sociales, el video del joven Jaziel, originario de San Pablo Huitzo, quien narró, con heridas evidentes, otro episodio de abuso policial, luego de su detención, junto con su hermano Andrés, por parte de elementos de la Policía Municipal de dicha comunidad. Los hechos ocurrieron el 6 de mayo. Aunque el edil afirmó que la acción estuvo conforme a derecho, este último, de 20 años de edad, murió a causa de lesiones y golpes. Cuatro elementos y una síndica, están en investigación.

Admito que no es tarea de los medios y periodistas fungir con fiscales o jueces de control. Sin embargo, nadie ignora que vivimos en una sociedad lacerada por la inseguridad y la desconfianza en las instituciones de justicia. El reto es, pues, respetar el debido proceso y cumplir con la ley, sin complicidades ni componendas. Pero la prioridad, la exigencia ciudadana, es que estos crímenes no queden en la impunidad.

No hay comentarios

Dejar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.