EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

Los daños colaterales que ha traído consigo la pandemia de Covid-19, han sido hasta el momento, duros y severos. Más lo han sido los contagios y decesos. México se ubica ya en uno de los primerísimos lugares a nivel mundial en número de muertes. Es evidente que la estrategia oficial –es una opinión personal- no ha sido la correcta. He ahí la confusión respecto al llamado “pico”, que llegaría desde mayo, pero resulta que no. Y de junio para acá, los casos positivos y decesos se han disparado.

En Oaxaca no hemos estado mejor. Desde este lunes llegamos casi a los 6 mil 500 contagios y los 630 fallecimientos. Sin embargo, las autoridades sanitarias del gobierno federal nos ubicaron a partir de esta semana, en semáforo naranja. ¡Vaya usted a saber los criterios utilizados!, porque lo cierto es que en materia de pandemia no hemos avanzado. Salvo el día primero de julio que sólo tuvimos 62 nuevos casos y 7 decesos, los días posteriores oscilaron entre los 180 a más de 300 casos diarios. Sólo el domingo pasado se añadieron 323 nuevos contagios.

Y es que también la economía apremia. Decenas de negocios –o tal vez centenas- han cerrado. Es triste ver un proyecto de vida colapsado y sin esperanzas inmediatas de poder superarlo. Empresarios jóvenes con sus anhelos hechos pedazos. Pequeñas y medianas empresas que carecen de lo elemental para pagar impuestos, nómina, renta, han optado por el cierre definitivo, ya ni siquiera temporal. En toda la ciudad ya es común observar los letreros de “renta de local”.

Las protestas de propietarios y trabajadores del ramo turístico y de empresas de alimentos y bebidas han arreciado. Con la demanda de “queremos trabajar” han llevado a cabo caravanas. No les hace falta razón. Ya no hay dinero para llevar el pan a casa. La vertiente económica es un verdadero desafío en una entidad que, nadie lo ignora, la gente depende de su trabajo, así sea éste, informal. Sin embargo, el desafío de la enfermedad pende sobre la cabeza de todos.

Los ejemplos de repunte del Covid-19 y de rebrote están a la orden del día en otros países, que aparentemente habían superado el mal. Nosotros ni eso. Estamos en una fase grave de contagios y muertes, es decir, en una verdadera disyuntiva, entre morir por coronavirus o morir de hambre. Esperamos que las autoridades sanitarias en corresponsabilidad con la ciudadanía, puedan manejar esta situación tan compleja, pero también muy dolorosa.

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