EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

La semana anterior, la prestigiada revista Travel and Leisure, reconoció de nueva cuenta a nuestra capital, como uno de los sitios más hermosos del mundo. De los cinco que ubicó en México, puso a nuestra capital por arriba de San Miguel de Allende y Mérida. Cada uno de ellos, por supuesto, tiene su belleza singular y un gran atractivo. Pero, definitivamente, como Oaxaca no hay dos.

No obstante, los problemas que hemos tenido en los últimos años:  bloqueos y chantaje de dirigentes y líderes sin escrúpulos; movimientos sociales y políticos, sismos y pandemias, nada ha demeritado la grandeza citadina. Es notable el deterioro de la arquitectura novohispana, alentada por el vandalismo y la inconsciencia; los siniestros o la apatía oficial. Pero el señorío ancestral de nuestra ciudad colonial prevalece, representando ante locales, nacionales o extranjeros, el legado de una capital única en su género en el mundo.

Hemos comentado que desde 1950, la ciudad fue reconocida como lugar de sitios y monumentos. En 1987, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la distinguió como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Fue una de las primeras ciudades del país en tener dicho reconocimiento. En los últimos años se ha consolidado como un destino cultural de primera línea, por arriba incluso de ciudades históricas del país.

Hay pues un rico potencial que, pasando esta crisis sanitaria se puede aprovechar, desde el punto de vista del turismo y todo lo que implica en la economía. Lamentablemente, tal parece que la promoción ha sido muy pobre. Se le ha apostado a los tianguis y ferias del turismo a nivel nacional e internacional. Presumo que este año no habrá nada de eso.

Pero no sólo la capital tiene un gran potencial. Ninguna entidad en México cuenta con tantos sitios considerados Patrimonio de la Humanidad, como la nuestra. La Ciudad de Oaxaca, la zona arqueológica de Monte Albán y el conjunto conventual dominico de Cuilapan de Guerrero. Además, el Geoparque de la Mixteca Alta, que comprende nueve municipios de esa región; la Reserva de la Biósfera Cuicatlán-Tehuacán, que abarca 31 municipios de nuestro estado o las Cuevas de Yagul y Mitla, que fueron inscritas en la Lista del Patrimonio Mundial por la UNESCO, en agosto de 2010.

El reconocimiento pues de la famosa revista de viajes, que nos enorgullece, es uno de los muchos que ha recibido Oaxaca, cuya gastronomía es, asimismo, un legado para la humanidad. Tenemos la fortuna pues, de vivir en un estado con una de las capitales más bellas del mundo. Ojalá todos lo comprendamos, para cuidarla y protegerla.

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