EL COMENTARIO DE HOY

Juan Pérez Audelo/ Columna

El fin de semana pasado, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador estuvo de gira en Oaxaca. Es tal vez la número 15 o 16 desde que inició su gestión. Según lo dieron a conocer los medios de comunicación, su agenda contempló desde la supervisión de las vías carreteras a la Costa y al Istmo, la Refinería “Antonio Dovalí Jaime” de Pemex y, por supuesto, los trabajos del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Éste es uno de los proyectos prioritarios del gobierno de la República.

El asunto de las carreteras es ya viejo. De la vía al Istmo hemos escuchado al menos durante los últimos 18 años. De la vía, Barranca Larga-Ventanilla, al menos 12 años. Ambas han estado sometidas no sólo a los vaivenes sexenales sino al capricho de funcionarios federales y las exigencias de los poderosos consorcios de la construcción. Grandes empresas han venido y se han ido con el argumento de que ya no tienen recursos para continuar.

Con la llegada del gobierno de la Cuarta Transformación, dichas obras carreteras se pusieron de nueva cuenta en el radar institucional. Su avance, sin embargo, ha sido simbólico. Mínimo, pues. La carretera al Istmo registra un avance del 60 por ciento y la de la Costa, un poco menos. Eso se dice en los informes oficiales. Pero tal parece que un mal fario nos estuviera condicionando a tenerlas sólo como una ilusión. Cada en cuando vienen funcionarios federales y, de nueva cuenta, reaparecen en el imaginario colectivo.

El pasado viernes, en conferencia de prensa y lo ratificó el domingo, el presidente de México prometió que ambas vías se concluirán en 2022. Es más, dijo que lo ha platicado de manera personal con uno de los empresarios más fuertes del país, propietario del Grupo Carso y que existe ya cierto compromiso para la vía al Istmo. Aseguró que las partidas presupuestarias para dichas obras, al igual que las del Corredor Interoceánico, ya están.

Sin embargo, hay que recordar que, en la gira de trabajo del 27 de junio de 2019, López Obrador realizó una visita a Barranca Larga, de la vía a la Costa. Ahí suscribió un compromiso con el gobierno estatal y al menos cinco empresas constructoras. La fecha para concluirla es la misma: 2022. A más de un año, el avance ha sido mínimo. Las obras carreteras caminan despacio. Con esa lentitud se han incrementado los costos y entre el pueblo oaxaqueño hay expectación. Pese a todo, esperamos que esas giras de supervisión contribuyan a mantener viva el anhelo que han representado para nuestro pueblo, las ya citadas obras carreteras.

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