En San Andrés Zautla, la separación de los residuos contagiosos se hizo una obligación

Citlalli López

OAXACA, Oax. La presencia del virus SARS Cov2 (COVID-19) en el mundo ha llevado al incremento de residuos infectocontagiosos y nuevos retos en los gobiernos tanto estatales como municipales para evitar que quienes recolectan la basura enfermen del nuevo coronavirus, al estar en contacto diario con desechos como cubrebocas, cepillos de dientes, guantes, gasas y todos aquellos que derivan de un paciente infectado.

San Andrés Zautla, municipio ubicado en la región de los Valles Centrales de Oaxaca, se constituye actualmente como uno de los municipios en donde la separación de los residuos contagiosos se hizo una obligación ciudadana, conscientes del riesgo que enfrentan las personas de recolección.

“En Zautla tenemos cinco años con la separación y reciclado de basura, pero ahora con la pandemia, es necesario hacer una selección más para que los cubrebocas, guantes desechables, cepillos de dientes, vayan en una bolsa aparte y las personas que realizan la recolección no se enfermen de COVID-19), explicó Deyanira Trujillo, presidenta del Comité de Higiene de la localidad, ubicada a no más de 40 minutos de la capital del estado.

Dado que en la localidad la recolección de basura es un servicio comunitario que se hace sin remuneración alguna, durante mayo, junio y los primeros días de julio, éste quedó suspendido como medida preventiva de contagio entre los pobladores asignados a la labor.

Tras definir la estrategia, el cabildo acordó lineamientos para reactivar el servicio. En estos se establece que sólo será recogida si está debidamente seleccionada, un máximo de tres bultos por familia, las bolsas deberán ser rociadas con una solución de 800 ml de cloro por 200 de agua por dentro y por fuera, todas las bolsas deberán de ir cerradas.

Cubrebocas, guantes, pañuelos desechables, cepillos dentales, cigarros, envases de medicamentos, jeringas, apósitos y gasas tendrán que ir en una bolsa aparte con la leyenda “residuos sanitarios”.

Deyanira Trujillo indicó que limitar la recolección a sólo tres bultos por familia también ha permitido que la ciudadanía busque la manera de generar menos basura, minimizando su consumo de productos enlatados y empaquetados.

Si bien, lo anterior les ha permitido llevar a cabo una selección de estos residuos infecciosos, aún queda un reto más: darles un destino final adecuado, pues por ahora la única solución posible es la quema de esta basura.

Actualmente en la capital del estado no opera ningún protocolo para que la ciudadanía deseche su basura; ésta se sigue lanzando al carro recolector sin una clasificación previa, por lo que el riesgo para quienes llevan a cabo la labor es constante.

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