Angélica Nadurille, especialista en temas de género/Foto: tomada de @consorciooaxaca
Citlalli López

OAXACA, Oax. Mirar por encima del hombro cuando vamos caminando en la calle para detectar alguna situación de riesgo, cambiar de banqueta para evadir una zona oscura o un grupo de personas, entre algunas otras medidas de autoprotección por habitar en ciudades inseguras afecta la autonomía, libertad y desarrollo de las mujeres, indicó Angélica Nadurille durante la conferencia magistral Ciudades y Comunidades Seguras para las Mujeres realizada en la capital de Oaxaca en el marco de los 16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres y las niñas.

“Esto ocurre todos los días, va desde estas expresiones que parecieran menores hasta abuso sexual, incluso la violación, para terminar con lo más trágico que es el feminicidio. La percepción de inseguridad que tenemos las mujeres va acompañada no solo cuando recibimos una acción violenta, al ser testigas de un abuso sexual también sufrimos inseguridad y aumenta nuestra percepción de inseguridad, tenemos miedo y recurrimos a pedirle a alguien que nos acompañe a algún lugar, eso nos quita autonomía”, señaló la especialista en temas de género.

La percepción de inseguridad, expuso, se enciende no solo cuando se es violentada la persona sino también cuando se sabe de otros casos, y ello va minando la autonomía y oportunidades de desarrollo, ya que se llega a depender de compañía cuando se anda en la calle o evita que se realicen cosas por el miedo a la inseguridad.

El miedo e inseguridad le ha coartado la libertad a las mujeres, se ha avanzado mucho con ciertas libertades, pero ahora al salir van con miedo de que pueda ocurrirles algo, sobre todo porque si les pasa algo se les dice que son las culpables por estar en un lugar donde no deben.

La situación se complica aún más entre las personas que tienen menores recursos, pues ya no se trata de una decisión personal el tener que salir a la calle sino de una necesidad en el caso de quienes salen a trabajar.

Explicó que culturalmente las mujeres son más vulnerables a las violencias en las calles, debido a los estereotipos de género que venden a las mujeres como objeto sexual, débiles, sumisas, tiernas y cariñosas, hasta incapaces de defenderse o ser fuertes.

Otro elemento es la planeación urbana, porque los espacios públicos no están diseñados para las mujeres, además de la desigualdad económica, es decir, tener menos ingresos hace a las mujeres más vulnerables en las calles.

A lo anterior se suma la interiorización, en sentirse que las calles no les pertenecen, ya que desde pequeñas se inculca que las calles es un lugar ajeno, en este sentido indicó que la construcción de ciudades más seguras para las mujeres democráticas e incluyentes es un trabajo que requiere de gobernanza, voluntad política y participación de la ciudadanía en general.

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