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Rocío Flores

OAXACA, Oax. ¡Quítame las tablas de la espalda!, me duele, me lastiman. Darío está postrado en una cama gris, tapado hasta la cintura, su boca y sus labios resecos solo logran hacer una súplica ¡quítame las tablas de la espalda! su hermano se acerca, le acomoda un poco la almohada y su brazo con el catéter por donde le suministran los medicamentos contra el Sida que lo tiene postrado desde hace un par de días delirando en un hospital público.

Darío tiene 32 años, es esposo de Sonia, una joven ama de casa, es padre de una niña y un niño, hace apenas cinco días le diagnosticaron que tiene Sida; de acuerdo con los médicos tiene el virus desde hace aproximadamente 10 años, ahora debilitó al máximo su sistema inmunitario, es decir destruyó su sistema de defensas y atacó los pulmones.

Esta historia se ubica entre los nueve mil 206 casos de VIH y Sida que se han registrado en Oaxaca de 1986 a 2017, de acuerdo con los datos del Comité Estatal para la Prevención del Sida (Coesida).

–Días antes en su casa se estremecía de miedo, tenía fiebre, llegó caminando a la clínica cercana,  le hicieron estudios de sangre y de todo para saber qué tenía, minutos después me llamaron para decirme que iban a trasladarlo de urgencia, lo subieron a la ambulancia y pues aquí estamos.

Pablo parece controlar su temor, su voz se corta cuando quiere hablar de Darío, a quien no deja de mirar detrás de los cristales en el área de cuidados intensivos. El cuerpo de su hermano, moreno y delgado languidece con el transcurso de las horas, permanece casi inerte en la cama, de pronto se mueve e intenta conversar.

– Se ve más moreno, casi negro o morado, sus labios se resecaron tanto que hasta sangran.  Mi carnal se está muriendo por una complicación en los pulmones, que le causó el VIH, tiene Sida.

Nunca se hizo una prueba, suelta Pablo llorando y confiesa que él tampoco lo ha hecho, le da temor enfrentarse a ese momento.

Afuera, en la sala de espera, está su madre, su esposa, sus primas, tíos y hermanas, quienes esperan  la hora de visitas para pasar a verlo. Nadie sabe qué decir, tristeza y angustia inunda el ambiente de esa pequeña esquina donde están sus familiares.

Sonia su esposa también está contagiada, las pruebas dieron positivo en VIH  y es posible que sus hijos también puedan tener el mismo resultado, todos están a la espera.

–Cada vez que mi mamá pasa a verlo le acaricia los pies, desde el talón hasta los dedos, uno a uno los recorre suavemente, parece que es la forma que tiene de comunicarse con él y de decirle que nadie lo culpa, que nadie le reprocha, que todos lo quieren, mi mamá no ha dicho nada durante estos cinco días, pero en el fondo todos sabemos que debimos informarnos, pero uno quiere hacer de cuenta que a nosotros nunca nos va a pasar esto, porque creemos que es de vagos, de drogadictos, de homosexuales o de prostitutas y no, el Sida jala parejo.

Darío es ingeniero, su esposa ama de casa, ambos son de la Costa, la región que ocupa el cuarto lugar por el número de casos registrados en este 2017.

El Coesida reporta que Valles Centrales ocupa el primer lugar con 46 casos, la región que ocupa el segundo lugar es la Costa con 31, Tuxtepec con 13, el Istmo con nueve, le sigue la Mixteca con nueve también y la Sierra solo con tres.

De acuerdo a los estudios médicos, Darío se contagió cuando tenía 22 años,  su mayor temor en esos días en el hospital, es que sus hijos no sean portadores del virus.

–Cuando hablo con mi hermano su mirada me llena de fortaleza, parece que cada día recupera fuerza, comienza a hablar de sus planes cuando salga de este lugar, piensa hasta en cambiarse de casa, quiere vivir en el campo, pero su fuerza dura muy poco, se agota rápido. sólo se recupera para pedirme que me  haga cargo de sus hijos si no logra su objetivo y yo la verdad no puedo más que pedirle que descanse, contengo mi coraje, mi tristeza y solo le digo: ¡descansa carnal descansa, luego hablamos de tu nueva casa, no te preocupes vas a estar con tus hijos…!

La intención de Darío quedó atrapada en un sueño.

–Una mañana me llamaron para entrar a verlo, me dijeron que quería verme, subí corriendo al área de cuidados intensivos, lo vi sonriente, desayunaba un poco, me miró… ¡nunca voy a olvidar su mirada! sí pudiera ponerle palabras a esa mirada, serían fortaleza y esperanza.

Mi hermano me hablo bien chido de sus planes, lo vi contento, me sentí aliviado, terminó el tiempo de la visita y fui a mi casa a bañarme, a descansar un rato para hacer mis pendientes y luego volver por la tarde al hospital, pero apenas terminé de bañarme, recibí una llamada. Me avisaron que mi hermano había entrado en un sueño profundo, había  muerto una media hora después de que hablé con él.

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Fue en 1986 cuando se detectó el primer caso en Oaxaca, de ese año a la fecha se han registrado en total nueve mil 206 casos de VIH y Sida en el estado; seis mil 555 de Sida y dos mil 651 fueron portadores del VIH.

Durante este 2017, están detectadas con Sida 111 personas, y 204 como portadoras de VIH. Una de ellas es Sonia, por fortuna sus hijos no contrajeron el virus.

Se calcula que al menos dos mil personas viven con el virus sin ser diagnosticados, según el Coesida.

En México el VIH sigue representando una epidemia y un problema de salud pública. De acuerdo con los datos del Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y el Sida, al 30 de junio del 2017, se calcula que en el país habría alrededor de 220 mil personas que viven con el virus, de las cuales 144 mil ya están identificadas.

En el Día Mundial de Respuesta ante el Sida que se conmemora cada 1 de diciembre, el Coesida realiza de manera gratuita la detección del virus en la Alameda de León de 9 de la mañana y hasta las cuatro de la tarde.

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