“No podemos ignorar la realidad, la violencia política es una amenaza”

Patricia Briseño

OAXACA, Oax. A poco más de una década de que Eufrosina Cruz Mendoza se alzó en contra de la violencia política que le impidió aspirar a la presidencia municipal de Santa María Quiegolani, en la Sierra Sur, realiza un corte de caja de su andar y experiencia personal, y colectiva en la materia.

Eufrosina reconoce el avance en la legislación por los derechos políticos de las mujeres, aunque -apunta- son mínimos, pues existe poco interés de las autoridades electorales y gubernamentales en difundirlos.

Lamenta que algunos funcionarios de la administración estatal, concejales, alcaldes y partidos políticos, entre otros, se resistan a garantizarle a todas las mujeres el acceso a cargos de elección popular, particularmente en los ayuntamientos, que es la unidad básica del gobierno.

“Del mismo modo incumplen con los artículos 12 y 13 de la Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales del Estado de Oaxaca (LIPEEO), los cuales establecen que son electores de los municipios de usos y costumbres todos los hombres y las mujeres mayores de 18 años que residan habitualmente en los mismos, en pleno uso y goce de sus derechos y obligaciones constitucionales”.

A lo anterior, agrega, “existe el miedo y desinterés de muchas mujeres por incluirse en estos procesos”.

La tres veces diputada plurinominal recuerda “quise soñar con el derecho de mandar obedeciendo la voz de las familias de mi pueblo. Soñé con ser presidenta municipal de Quiegolani y la realidad me arrebató mi sueño, por ser mujer”.

A los 11 años de edad, Eufrosina huyó de su pueblo natal por miedo de ser entregada a un hombre que ni conocía como aún se acostumbra en algunas localidades de la zona chontal de Oaxaca.

Durante la adolescencia estudió el bachillerato en Salina Cruz. Por sus altas calificaciones tenía una beca alimentaria. Luego se graduó como contadora en la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).

Uno de sus primeros trabajos fue como supervisora escolar del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológico, también fue la primera mujer que se sentó a la mesa en una asamblea comunitaria y la primera en entrar a la sacristía del templo de Quiegolani, un lugar donde sólo podían entrar los hombres.

Por la violación a sus derechos, en su momento, la indígena zapoteca recurrió a diversas instancias, entre ellas el Instituto Estatal Electoral, la Cámara de Diputados y la entonces Comisión Estatal de Derechos Humanos, donde no obtuvo ninguna respuesta a su favor.

También pidió la intervención del Instituto de la Mujer Oaxaqueña (IMO), pero no le hicieron caso. La queja de Eufrosina prosperó ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, órgano que concluyó que se violaron los derechos de igualdad y participación política.

La cuarta visitaduría de la CNDH exigió al Congreso local detectar y subsanar lagunas legales que discriminaban a las mujeres, principalmente indígenas.

En la actualidad son 23 mujeres las que se desempeñan como alcaldesas en los 418 municipios que se rigen por el Sistema Normativo Interno (Usos y Costumbres), mientras que 38 de los 152 municipios de partidos políticos están gobernados por mujeres.

Lo anterior tiene mucho que ver con la iniciativa de la diputada Cruz Mendoza en materia de derechos político electorales de los indígenas, aprobada por unanimidad en 2013.

Siendo diputada federal, el 1 de octubre de 2013, ella propuso la reforma de la fracción III, Apartado A, del artículo 2, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que garantiza “que en ningún caso las prácticas comunitarias podrán limitar los derechos políticos y electorales de las y los ciudadanos en la elección de sus autoridades municipales”.

Asimismo, ella ha promovido un exhorto a las autoridades de Oaxaca para que se trabaje con prontitud, de cara a las elecciones del 2018, en la creación de un protocolo estatal de actuación para evitar la violencia política en contra de las mujeres.

Y en este marco, advierte: “No podemos ignorar una realidad que está a la vista de todos; la violencia política y el acoso en contra las mujeres es una amenaza contra la democracia y es un atropello brutal a nuestra Constitución”.

Menciona que a una década de visibilizar lo que a ella le pasó en Quiegolani, la asamblea de pobladores determinó incluir a tres mujeres en el cabildo, pero aún no se decanta por una mujer para la presidencia municipal.

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