En Uniíón Hidalgo las brochas, pinceles y aerosol son sus herramientas para aprender ante la falta de aulas

Patricia Briseño

OAXACA.Oax.- Es un día entresemana en Unión Hidalgo, en la región del Istmo, es una mañana calurosa aunque  con un poco de viento, un par de niñas de 14 y 12 años de edad esperan a José, integrante de un colectivo de artistas plásticos de la comunidad para seguir pintando el mural en honor a Na Rosita o la abuela Rosita, que colapsó en el sismo del 7 de septiembre,  y sus réplicas.

En otras circunstancias ambas  estarían en el salón de clases de la Escuela Secundaria donde cursan primero y segundo grado, respectivamente, sin embargo, tras siete meses del movimiento sísmico, aún no cuentan con aulas seguras, por lo que para no seguir perdiendo clases, únicamente asisten cada “tercer día”.

“A partir de este año los alumnos de tercero tienen prioridad en el uso de aulas, van en horario completo, y toda la semana,  porque están próximos a egresar”, explica Felina.

Mientras que el resto del alumnado ocupa el patio o el salón de usos múltiples del plantel. Por iniciativa de padres, profesores y autoridades municipales se organizaron por grupos y grados. Una semana asisten los grados impares van dos días,  y los pares, tres días. La siguiente semana, el orden cambia.

“Desde septiembre no convivimos todos los grados, pues la escuela resultó con daños serios en los salones. Acá (Unión Hidalgo) sigue  temblando, y pues es posible que las construcciones caigan”, explica la chica de 12 años.

Por eso, Felina y María junto con otro grupo de niños y niñas pasan  las mañanas aprendiendo y practicando distintas técnicas para pintar el mural.

“Maestros artistas nos enseñan a pintar con brochas, pinceles y aerosol”, cuenta Fanny, de 9 años, estudiante de cuarto grado.

“¡¡¡Sí, en serio, estoy aprendiendo a pintar las paredes!!!, reafirma orgullosa.

“Ya aprendimos a tomar la lata y diferencias las válvulas: unas son machos, y otras hembras”, interviene María.

La pequeña Fanny cuenta que una situación similar ocurre en su primaria. Ella acude “ de vez en cuando”  a la escuela. Dos o tres días a la semana.

“A mí me gustaría ir diario a la escuela”, subraya.

Los niños de Ranchú Gubiña ( nombre original en lengua zapoteca del municipio de  Unión Hidalgo) participan en la nueva versión del mural de Na Rosita, siniestrado por el terremoto del 7 de septiembre, de magnitud 8.2,  cuya imagen se difundió por el mundo, tomándolo como un icono de esta localidad zapoteca y los daños causados.

En esta nueva versión del mural se presenta a la anciana con una casa entre sus brazos, como un símbolo de la reconstrucción de su pueblo.

Para José Arenas, promotor culturas y fundador del Colectivo Binni Cubi, la actividad artística que involucra a los niños es un sencillo intento para que ellos superen el evento traumático que vivieron en septiembre del año pasado. Considera que los chicos son los olvidados del terremoto en el Istmo.

De acuerdo con la autoridad educativa los sismos de septiembre del año pasado reportó 3 mil 476 escuelas afectadas, de éstas 26 en reconstrucción total: 14, de educación básica y normal; 12, media superior y superior.

La Secretaría de las Infraestructuras del estado tuvo la encomienda de la reconstrucción de dos  mil escuelas afectadas en el Istmo de Tehuantepec que involucró una inversión de 3 mil millones de pesos, de los Fondos de Escuelas al Cien, y  de Desastres Naturales, que se comprometió a entregarlas el mes de marzo pasado, pero esto no ocurrió.

Por otra parte, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) anunció una inversión de 40 millones de pesos para el pago del  alquiler de casas o adecuaciones de inmuebles para usarlos como aulas temporales, que atienda a unos 100 mil alumnos que están continúan sin recibir clases regulares.

A finales de 2017 se anunció que la Secretaría de Finanzas habría de erogar 15 mil pesos mensuales –de diciembre a marzo– a las autoridades municipales para que solventeran los gastos extraordinarios por concepto de alquiler de espacios alternativos.

Por su lado, el supervisor de la zona escolar 056, Wilbert Matus Martínez, miembro de la Sección 22 de la CNTE,  aseguró son cuatro mil 800 alumnos de 20 escuelas los que se encuentran recibiendo clases a la intemperie, sufriendo las inclemencias del tiempo, y en espacios sin las condiciones necesarias de seguridad.

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