Adela, la joven que destila el mezcal desde los 11 años

Patricia Briseño

Soy originaria de San Dionisio Ocotepec, tengo 17 años y me dedico a la producción de mezcal desde hace 6 años. Mi papá don Hilario Cruz me heredó el amor por la tierra y conocer los secretos de los agaves silvestres. La marca La Palenquerita nació de un sueño largamente anhelado”, así se presenta Adela del Carmen, una joven emprendedora.

Desde pequeña Adela aprendió a preparar la tierra, conoce las variedades de agaves, selecciona las piñas y el triple destilado.

Hoy, a unos meses de cumplir la mayoría de edad focaliza su atención en la comercialización de su marca.

En ese tema (comercialización) es donde casi todos los productores nos atoramos; nosotros vamos a mezcalerías, a oficinas públicas, a dependencias estatales y federales para que conozcan nuestro producto, y en las fiestas y velorios lo compartimos para que lo degusten”, resume.

El mezcal guía el ánimo de esta joven zapoteca, nacida en una localidad donde la mayoría de sus hombres migran y sus mujeres se dedican al trabajo del hogar y el comercio minorista.

San Dionisio Ocotepec es una localidad de la región de los Valles Centrales, y a diferencia de municipios vecinos como Santiago Matatlán, bautizado como la cuna del mezcal, no cuenta con mucha planta de agave.

A los 11 años, iba en la Escuela Primaria 16 de Septiembre, donde organizaron un concurso de escritura y participé con el tema sobre el proceso del mezcal. Yo gané el primer lugar porque desde pequeña conozco este proceso. Luego participé en las fases regional y estatal, y también gané”.

La exposición de Adela cautivó a sus interlocutores, y llamó la atención de la dirección general del Instituto Estatal de Educación Pública y la Secretaría de Turismo y Economía. Los titulares de ambas dependencias pidieron conocerla.

También conocí al entonces gobernador, Gabino Cué, le conté la historia de mi familia y la prioridad de contar con un palenque (destilería) para obtener mezcal”.

SU GUÍA

Para Adela su papá es su héroe, lo admira cuando relata la historia.

La joven cuenta a este medio “desde pequeña yo iba con mi papá cuando cortaba el maguey en el campo, y cuando lo machucaban y lo tapábamos; así vi todo el proceso y fui aprendiendo de su mano”.

Se le quiebra la voz al resumir la infancia de don Hilario Cruz, como ella lo nombra. “Desde pequeño salió a Matatlán a trabajar el mezcal de la gente. Como jornalero trabajó veinte años”.

Cuando era joven casi regalaba su trabajo a cambio de que el patrón le prestara el palenque para obtener mezcal, y después venderlo para conseguir algo de dinero”, cuenta Adela.

FINANCIAMIENTO

Tras su exposición al entonces gobernador, Adela pudo conseguir el tan anhelado financiamiento del palenque, sin embargo, no contaba con un terreno para construirlo. Luego de platicar con su abuelo paterno fue posible conseguir un predio en la comunidad de Las Flores.

Así fue como Adela e Hilario empezaron la construcción de la destilería artesanal, meses después arrancó la producción, comprometida a sacar adelante una marca propia.

Aunque al principio le iba a poner otro nombre a la marca, ahora ya crecí y la gente ya nos ubica con ese nombre”.

Reconoce que, pese a los esfuerzos familiares, apenas están en la fase de envasado, por lo cual continúan vendiendo a granel: “La comercialización requiere tener mucho mezcal para venderlo, pero por el clima de San Dionisio el tiempo de siembra tarda más de ocho años”.

Asegura que el mezcal de su familia es bueno porque ella cuida la fermentación, y la destilación, revisa las ollas, y atiende que se caliente a la temperatura adecuada, para evitar que el mezcal se queme.

La Palenquerita se distingue por el agua que ocupa, no está en un tanque, es agua nacida en el monte, agua dulce, de manantial.

ROMPIENDO BARRERAS

El ánimo de la chica irradia cuando asegura que es la única mujer de San Dionisio que se interesa por la producción del mezcal; “entre los productores ninguna mujer se dedica a los quehaceres de la siembra del maguey, cultivo y procesamiento de mezcal”.

Mi familia se siente orgullosa porque he logrado sacar adelante a mis dos hermanos y a mi hermana”.

Sin embargo, no todo han sido éxitos para Adela, pues lamenta el día que tuvo que abandonar sus estudios.

Estudié hasta el segundo grado de bachillerato porque los compañeros junto, con profesores y padres de familia, se burlaban de mí; les molestaba que personas de otras partes del mundo se interesaran en conocer mi historia”, se lamentó.

 

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